Hoy, Indecopi se desperezó de su siesta institucional y lanzó sus famosas “Alertas de Consumo”. La novedad: varios modelos de Ford, Chery, MG, Kia y Volkswagen presentan defectos de fábrica capaces de convertir un paseo familiar en una pesadilla mecánica. La noticia llegó tarde, como siempre. Porque en el Perú, el consumidor no está protegido: está advertido, como quien compra una entrada al circo de la inseguridad sobre ruedas. Y mientras los concesionarios sonríen con sus ventas, los conductores se enteran de que su auto podría apagarse solo, incendiarse o disparar fragmentos en el rostro.
Las cifras y nombres están claros, aunque las excusas siempre sean nebulosas. Plaza Motors S.A.C. notificó que el Chery Tiggo 2 Pro 2025, fabricado en China, tiene alteraciones en el tanque de GLP que pueden generar fugas de gas e incendios. En buen cristiano: el auto viene con función “fogata automática”.
Kia Import S.A.C., por su parte, reportó fallas en 8 unidades de los modelos Soluto, Sonet y Seltos. La marca coreana que prometía confianza ahora entrega la versión “ruleta coreana”: nunca se sabe si arrancarás, frenarás o simplemente te quedarás en medio de la pista.
El MG ZX, distribuido por South Pacific Motor Perú S.A.C., tampoco se queda atrás. Fabricado en China, su tanque podría transformarse en un encendedor de bolsillo tamaño SUV. Y así, conducir un MG ya no es sinónimo de status, sino de adrenalina gratuita.
La alemana Volkswagen no se salva del catálogo del terror: los modelos Crossfox, Gol y Voyage presentan airbags que, en lugar de salvarte, podrían estallar como granadas y dejarte de recuerdo unos fragmentos en la cara. Es la edición “GranadAirbag”: seguridad a la alemana… versión tropicalizada.
El capítulo final es para Ford, que con sus modelos F-150, Expedition, Ranger y Bronco decidió innovar en emociones extremas. La pérdida del servofreno provoca un pedal que se activa como si nunca quisiera soltar, y algunos modelos como el Mustang, Explorer, Expedition y F-150 traen la función “Apagón Edition”: el motor se apaga solo, sin previo aviso. ¿Quién necesita parques de diversiones si puede vivir la montaña rusa en la Panamericana?
La ironía es brutal: el consumidor paga miles de dólares por un vehículo “seguro”, pero termina con un riesgo sobre ruedas. Indecopi, en lugar de sancionar con firmeza, lanza alertas tibias: “Se recomienda tomar precauciones”. Como si la precaución fuera manejar con casco, chaleco antibalas y extintor en el maletero.
El problema no es solo la falla técnica: es la falla moral. En agosto de 2025, Indecopi admite lo que las marcas ya sabían desde hace meses. Y en lugar de proteger al ciudadano, lo expone: publica un aviso en su web y delega al consumidor la responsabilidad de sobrevivir. Es un recordatorio de que en el Perú la seguridad es opcional, la justicia es lenta y la impunidad es estándar de fábrica.
Reflexión final
El despertar de Indecopi es más bien un bostezo institucional. Tarde, tibio y sin consecuencias para las empresas que venden riesgos disfrazados de autos nuevos. Mientras tanto, el ciudadano debe elegir entre caminar inseguro por calles plagadas de delincuencia o manejar inseguro en autos que pueden incendiarse, apagarse o estallar. Y ahí está la paradoja sarcástica: en el Perú de 2025, lo único garantizado no es el seguro vehicular, sino la inseguridad —en las pistas, en las calles y hasta en tu propio asiento de conductor.
Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra
