Congresistas podrán hacer proselitismo político

El Congreso peruano acaba de perfeccionar la receta de la política criolla: legislar para beneficio propio. Con la aprobación de la Resolución Legislativa 11306, los parlamentarios ya no tendrán que disimular. Ahora podrán hacer proselitismo político durante la semana de representación con el respaldo del reglamento y, lo más importante, con viáticos pagados por todos los peruanos. Lo que antes era sospecha, ahora es ley. El Parlamento ha convertido la neutralidad en un chiste y la representación en un negocio.

El nuevo artículo 25-A del Reglamento del Congreso dice que los legisladores pueden “expresar, defender y promover posiciones ideológicas, programáticas y partidarias” sin que ello constituya infracción. Traducido en versión ciudadana: podrán hacer campaña abierta mientras cobran sus viáticos, siempre que no se crucen con una sesión del Pleno o de sus comisiones. Es decir, la campaña será libre, salvo cuando interfiera con su agenda de siestas legislativas.

Este es el manual, paso a paso:
-Tome sus viáticos. Dinero fresco, cortesía del Estado.
-Programe su semana de representación. Elija un lugar donde su partido necesite votos.
-Organice una reunión. Puede llamarle “audiencia ciudadana” o “encuentro con la población”. Recuerde llevar banderolas partidarias, ya están autorizadas.
-Promueva su candidatura. Hable de su futuro como senador, diputado o incluso presidente. Ahora ya no es infracción, es función.
-Regrese a Lima. Presente un informe rutinario para justificar el viaje. Nadie lo leerá, pero quedará en actas.

Con este esquema, el Congreso garantiza que sus actuales miembros compitan en las elecciones del 2026 con una ventaja obscena frente a cualquier otro candidato. Los partidos que no tienen representantes deberán financiarse solos. Los que sí, tendrán su campaña subvencionada. Se institucionaliza, en suma, un doble estándar electoral disfrazado de “fortalecimiento de la representación”.

Lo irónico es que todo esto ocurre mientras el país vive una de sus peores crisis: inseguridad desbordada, bandas criminales controlando barrios enteros, sicariato, secuestros y extorsiones en crecimiento. Salud, educación, empleo y alimentación en estado crítico. Y sin embargo, la prioridad legislativa no es responder al caos nacional, sino asegurar que quienes han perdido la confianza del 97 % de la población tengan cómo financiar su permanencia en el poder.

El Congreso ha creado un precedente nefasto: usar fondos públicos para sostener campañas personales sin llamar a las cosas por su nombre. No es representación, es autopromoción con viáticos. No es democracia, es supervivencia disfrazada de institucionalidad. Y el peor mensaje es el que se envía al ciudadano: mientras usted se protege como puede de la delincuencia, sus legisladores se protegen de usted, asegurando que el reglamento les permita seguir en campaña sin rendir cuentas.

Reflexión final
La aprobación de este dictamen confirma que el Congreso no legisla para el país, legisla para sí mismo. Han logrado lo que parecía imposible: normalizar el uso del dinero del pueblo para comprar votos con recibo. Si la democracia es competencia limpia, en el Perú se acaba de institucionalizar la trampa. Y quizá, en las próximas elecciones, el verdadero acto de representación ciudadana sea vaciar las urnas de votos para quienes han convertido al Congreso en su agencia electoral de lujo.

Edwin Gamboa, fundador de La Caja Negra

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