¿Por qué no hacer el Primer Plan del Fútbol Peruano 2050? ¿Desidia?

Mientras China traza un plan con metas claras hasta el 2050, el Perú sigue atrapado en el ciclo de la improvisación: crisis dirigencial, fracasos deportivos, selecciones de mayores y menores que ocupan los últimos lugares del continente. Cada derrota se explica con excusas, nunca con diagnósticos serios. La diferencia es evidente: en China se entiende que el fútbol se construye con planificación a largo plazo, mientras que en el Perú aún creemos que basta la inspiración de un entrenador o la aparición milagrosa de una generación dorada.

El país no puede seguir dependiendo de la suerte ni de momentos aislados. Es hora de asumir un reto histórico: diseñar el Primer Plan Integral de Desarrollo del Fútbol Peruano con horizonte al 2050, un proyecto nacional que garantice crecimiento, sostenibilidad y competitividad internacional.

En el Perú, la palabra “planificación” ha estado ausente del vocabulario dirigencial. Nunca existió un documento oficial que establezca objetivos medibles para el fútbol en el corto, mediano y largo plazo (nadie fue capaz de redactar un plan integral). Todo depende de coyunturas: un dirigente que llega por favores políticos, un entrenador contratado a última hora o un resultado aislado que nos ilusiona brevemente. Esa ausencia de estrategia explica por qué el Perú ocupa el sótano del fútbol sudamericano y no logra sostener procesos exitosos.

El contraste con China es revelador. El presidente Xi Jinping impulsó un Plan Nacional de Fútbol con visión al 2050. Este contempla la construcción de 70,000 canchas y 20,000 centros de entrenamiento, la incorporación del fútbol en el currículo escolar y la participación de más de 50 millones de niños y adultos en la práctica regular.

Ese es el espejo en el que el Perú debe mirarse. Nuestro país necesita diseñar un Primer Plan Integral de Desarrollo del Fútbol Peruano 2050, que no dependa de un ciclo eliminatorio, sino de un proyecto de Estado. Este plan debería contemplar:
• Infraestructura masiva y descentralizada: campos y centros de alto rendimiento en cada región del país, no solo en Lima.
• Masificación en escuelas: integración del fútbol en la educación básica, con ligas escolares organizadas y monitoreadas.
• Liga profesional sólida: con reglas de sostenibilidad financiera, transparencia y calendarios competitivos.
• Selecciones menores organizadas: con procesos continuos, estilo de juego definido y objetivos medibles en cada categoría.
• Formación integral de talentos: incluir médicos, psicólogos deportivos, nutricionistas, metodólogos, estrategas y preparadores físicos especializados.
• Participación de todos los actores: Estado, empresa privada, clubes, federación, gobiernos regionales y medios de comunicación.

Pero para que este plan no quede en buenas intenciones ni en discursos, se requiere convocar a expertos nacionales e internacionales con formación en gestión y ciencias del deporte. Solo un equipo técnico de primer nivel puede diseñar políticas deportivas serias, comparables a las mejores del mundo.

Además, es indispensable la creación de una Comisión de Notables del Fútbol Peruano, integrada por referentes respetados y probos de nuestro balompié: exjugadores históricos, entrenadores formadores, dirigentes con experiencia en gestión transparente y especialistas en planificación deportiva. Esta comisión no debería responder a intereses políticos ni coyunturales, sino actuar como garante de la visión de largo plazo.

La diferencia entre el modelo chino y el peruano es la visión de futuro. Ellos piensan en décadas; nosotros, apenas en la próxima eliminatoria. Si no cambiamos esa lógica, seguiremos siendo espectadores de cómo otras naciones avanzan mientras el Perú se hunde en la improvisación.

El fútbol peruano seguirá condenado a la mediocridad si no se elabora un plan integral, serio y multidisciplinario que proyecte nuestro desarrollo hasta el 2050. No bastan dirigentes improvisados sin formación en gestión deportiva. Se necesita un equipo de profesionales de primer nivel y una Comisión de Notables del Fútbol Local, con legitimidad y conocimiento, que actúe como brújula nacional.

El Primer Plan Integral de Desarrollo del Fútbol Peruano 2050 no es un sueño: es una urgencia nacional. Si no lo hacemos ahora, dentro de 25 años seguiremos lamentando repechajes perdidos y generaciones desperdiciadas.

Reflexión final
China nos enseña que los proyectos grandes requieren visión, disciplina y continuidad. Si ellos ya piensan en el 2050, el Perú no puede quedarse estancado en el calendario inmediato de las eliminatorias. El fútbol no se gana con excusas ni nostalgias: se gana con planificación. El país que respira fútbol en cada calle merece un plan que lo lleve a soñar con algo más que un repechaje.

El reto está planteado: 2050 debe ser también la meta del Perú. Si empezamos hoy, el futuro no será un espejismo; será un camino trazado hacia el verdadero desarrollo futbolístico nacional.

Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra

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