Cuando la desaprobación supera el 90 %, ya no hablamos de impopularidad: hablamos de un mandato social inexistente. La última encuesta de CPI, presentada por RPP, revela que el Perú se gobierna desde la incredulidad ciudadana: Dina Boluarte ostenta un 93.8 % de desaprobación, mientras que el Congreso bate su propio récord con un 94.4 %. La ciudadanía ya no cuestiona si este gobierno tiene futuro, sino cuán cerca está el colapso institucional.
La fotografía es lapidaria. En Lima y Callao, el rechazo a Boluarte llega a un 95.3 %, mientras que en el interior del país se anota un 92.8 %. Y en cuanto a aprobación, la cifra da risa —si no diera pena—: apenas 2.5 % a nivel nacional, con un 3.8 % que ni siquiera sabe qué contestar. En términos simples: Boluarte es la presidenta más impopular de la historia del Perú y, por extensión, una de las más rechazadas del planeta.
Pero el Legislativo no se queda atrás en esta tragicomedia. El Congreso, ese club de intereses disfrazado de parlamento, logra el 94.4 % de desaprobación. En Lima, su rechazo trepa al 96 %, mientras que en el interior llega al 93.4 %. Apenas un 1.8 % de peruanos aprueba su gestión, lo que equivale a decir que si se organizara una kermés para defender al Congreso, no llenarían ni un aula escolar.
Los números hablan de una verdad incómoda: el Perú se encuentra en piloto automático, con una mandataria que no gobierna sino sobrevive hasta el 28 de julio de 2026, y un Congreso que legisla pensando más en la reelección y el clientelismo que en el país. La gestión de ambos poderes no solo carece de legitimidad, sino que además profundiza la crisis de representación que asfixia a la democracia.
La encuesta de CPI no es un dato aislado, es un veredicto nacional: el Perú no confía en quienes lo gobiernan. Ni en el Ejecutivo ni en el Legislativo. Boluarte y el Congreso se han convertido en símbolos de un Estado desconectado de la ciudadanía, más preocupado por sobrevivir a la tormenta que por gobernar con rumbo.
Reflexión final
Cuando la desaprobación alcanza el 90 % y nadie parece reaccionar, la pregunta ya no es cuánto tiempo les queda, sino cuánto daño más soportará el país. El Perú, con Boluarte y este Congreso, no avanza: se hunde. Y mientras tanto, la población sigue atrapada entre la indignación y la resignación, esperando un cambio que no llega.
Fuente: Encuesta de CPI, exclusiva de RPP Noticias (septiembre de 2025).
Ficha técnica: Muestra de 1,200 personas, población urbana y rural de 18 a 70 años. Técnica: encuesta presencial en hogares, realizada del 11 al 17 de septiembre de 2025. Nivel de confianza: 95.5 %. Margen de error: +/- 2.8 %.
