La policía de Paraguay hace el trabajo y Boluarte felicita a la PNP

En un país donde los problemas se multiplican como hongos en la humedad, el gobierno se da el lujo de celebrar triunfos ajenos. Dina Boluarte felicitó a la Policía Nacional del Perú por la captura de Erick Moreno Hernández, alias El Monstruo, aunque la propia policía paraguaya se encargó de recordarnos la verdad: el operativo fue suyo, ejecutado con sus recursos y su inteligencia. Pero claro, en tiempos de vacío político, cualquier fotografía protocolar se convierte en “logro histórico”.

Según la versión oficial peruana, el arresto de uno de los cabecillas más buscados de la región fue fruto de un “trabajo conjunto”. Palabras solemnes que se desmoronaron cuando Paraguay negó categóricamente cualquier participación peruana. La secuencia es casi tragicómica: coroneles de la PNP daban entrevistas en Lima asegurando que la captura fue posible gracias a información peruana; la presidenta proclamaba cooperación binacional; y en paralelo, los paraguayos respondían: “todo se hizo aquí, sin ustedes”.

La escena terminó de bordarse cuando los representantes de la PNP llegaron a territorio guaraní… después de que El Monstruo ya estaba esposado. Lo único que consiguieron fue una foto protocolar junto al detenido, un retrato simbólico que en Lima se vendió como evidencia de participación. Mientras tanto, las autoridades paraguayas se mostraban visiblemente incómodas por el intento peruano de apropiarse de un mérito que nunca les correspondió.

Lo grave no es solo la contradicción diplomática, sino lo que revela sobre el estado del país. La Policía peruana, sin chalecos antibalas suficientes, sin patrulleros y sin logística mínima para enfrentar a las mafias locales, aparece en el extranjero para posar en la foto. Y el gobierno, en lugar de asumir responsabilidades, insiste en gastar millones en aviones de guerra, autos de lujo para generales y viajes oficiales que no resuelven la inseguridad que desangra al país.

La captura de El Monstruo es, sin duda, un golpe importante al crimen organizado. Pero es un golpe que pertenece a Paraguay. Pretender lo contrario no solo es un error, es un síntoma del desgobierno que se aferra a símbolos mientras el país se derrumba bajo la extorsión, los secuestros y la violencia cotidiana.

Reflexión final
Más que felicitar a la PNP por un operativo en el que no participó, el gobierno debería preguntarse por qué en el Perú las mafias siguen expandiéndose sin freno. El mérito no está en posar para la foto, sino en garantizar seguridad real a los ciudadanos. Y en ese terreno, la verdadera captura pendiente no es la de El Monstruo, sino la del desgobierno que mantiene al país en piloto automático hasta el 28 de julio de 2026.

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