Cuando la bala es estatal, la investigación no puede ser corporativa. La PNP ha pedido que la muerte del rapero Eduardo Ruíz Sanz, ‘Trvko’, pase a la Dirincri y que la fiscal a cargo “se abstenga” de diligencias autónomas. La familia exige lo contrario: que la Fiscalía investigue sin tutelas. En medio, un país que ya vio demasiadas escenas contaminadas y cadenas de custodia que se rompen justo cuando más importan. ¿Duplicidad de funciones o ansiedad por administrar el relato?
El oficio policial habla de “riesgo de duplicidad, ruptura de cadena y cuestionamientos”. Preciso: por eso existe la conducción fiscal del proceso penal. La Dirincri investiga, sí, pero bajo dirección de la Fiscalía, no al revés. Pedir que el Ministerio Público remita todo y se limite a “supervisar” es, en la práctica, colocar al investigado como co-director de la investigación. Inaceptable en un caso donde un suboficial ha sido señalado por el propio alto mando.
La defensa de la familia alerta intentos de instalar la teoría del “rebote” y recuerda contradicciones oficiales. Más motivos para preservar independencia fiscal, pericias externas y una necropsia incuestionable. Lo contrario abre una grieta que el país conoce de memoria: informes internos, filtraciones selectivas y un expediente que nace cuestionado. En delitos con presunta responsabilidad estatal, la distancia entre quien dispara y quien perita es garantía mínima.
El ecosistema institucional tampoco ayuda: mientras José Domingo Pérez advierte que evalúa renunciar tras el archivo del ‘Caso Cócteles’ y denuncia que el Tribunal Constitucional “benefició” a Keiko Fujimori, el mensaje para abajo es pésimo: se debilita a quienes deben investigar el poder y se empodera a quienes quieren autoinvestigarse. Si arriba se relativiza la trazabilidad del dinero, abajo se relativiza la trazabilidad de la bala. Misma película, distinto escenario.
El estándar es simple: conducción fiscal plena, cooperación policial técnica y trazabilidad total. Pericias balísticas y de trayectoria por laboratorios independientes, recuperación y resguardo inmediato de videos, GPS y armas, entrevistas a testigos con protocolo, y publicación de un cronograma procesal. Nada de “absténgase, señora fiscal”. Aquí quien se abstiene es el sesgo.
Reflexión final
‘Trvko’ no es un expediente: es una vida truncada y una prueba de estrés para la democracia. La Caja Negra defiende garantías, no blindajes. Si el Estado quiere credibilidad, debe investigar desde fuera del uniforme, no desde adentro. Y si la Fiscalía cede su autonomía, el mensaje será devastador: cuando la justicia más se necesita, se subcontrata. La verdad no teme a la luz; las coartadas, sí.
