El 31 de octubre no solo vencen plazos: vencen pacientes. Más de 50.000 adultos mayores podrían quedarse sin sus tratamientos a domicilio porque EsSalud no le paga a su operador logístico. AFIN advierte que Padomi Delivery, que atiende 56 distritos, se detendría por una deuda que nadie en Palacio parece urgido por saldar. Y José Jerí, ocupado en tours por penales, comisarías y rochabuses para la foto, confunde “presencia” con “gestión”. La criminalidad se combate con estrategia; la salud, con abastecimiento. Hoy no hay ni lo uno ni lo otro.
Esto no es “un tema administrativo”, es un quiebre de la cadena terapéutica. Si Padomi se apaga, miles de asegurados con movilidad reducida deberán peregrinar al complejo de Arenales por sus medicinas: colas, contagios, descompensaciones, hospitalizaciones evitables. Es decir, más gasto público por negligencia pública. La concesionaria ya avisó que sostuvo el servicio con recursos propios durante meses; EsSalud “conforma” lo prestado, pero no paga. La aritmética del desastre es simple: sin flujo, no hay logística; sin logística, no hay tratamiento; sin tratamiento, hay urgencias.
El Gobierno repite que “pasó a la ofensiva”. ¿Contra quién? ¿Contra el calendario de pagos? Liderazgo es anticipar quiebres, no narrarlos. Un presidente serio habría activado un plan de continuidad con responsables nominales: regularización inmediata de deudas, stock de seguridad, proveedores alternos, rutas prioritarias por severidad clínica, y auditoría diaria de entregas. En cambio, Jerí administra titulares de 46 segundos y deja a la salud en silencio operativo. La imitación de Bukele rinde likes, pero no entrega pastillas.
Más fondo: el país no tiene hoja de ruta hasta julio de 2026. Sin plan nacional —con metas, presupuesto y tableros públicos— cada cartera improvisa su propio incendio. En salud, la improvisación mata. Y en una APP de farmacias y almacenes, la opacidad se traduce en riesgo sistémico: contratos tensos, abastecimiento frágil, contingencias inexistentes.
La salida es obvia y urgente: pagar ya, publicar un cronograma de continuidad y habilitar un tablero semanal por distrito con número de entregas, faltantes y tiempos de reposición. Si hubo error de programación financiera, que se asuman responsabilidades; si hubo negligencia, que se sancione. Lo innegociable es el medicamento en la puerta del paciente.
Reflexión final
La Caja Negra defiende una regla simple: primero la vida, luego el discurso. Presidente Jerí, la seguridad no se mide por el volumen de sirenas ni la salud por el número de selfies. Se mide por pacientes adherentes y tratamientos a tiempo. Hoy, su gobierno no está en ofensiva: está en deuda. Y las deudas, en salud, se cobran con vidas.
