The New York Times fuerte y claro sobre José Jerí

“En Perú, quién ocupa la presidencia importa cada vez menos”. La frase no es un exabrupto: es el diagnóstico del New York Times sobre un poder real tercerizado en operadores, financiistas y pactos de ocasión. Con José Jerí en Palacio, el libreto no cambió: estados de emergencia reciclados, marketing de mano dura, y la calle —liderada por la Generación Z— recordándole que gobernar no es desfilar entre tanquetas, sino enfrentar a los “poderes paralelos” que capturan al Estado. Fuente: Will Freeman.

Jerí administra símbolos: rondas nocturnas, anuncios de equipamiento, culpas a conveniencia. La realidad exige otra cosa: inteligencia contra redes criminales, transparencia en compras, justicia que no atienda teléfonos. Cuando el poder efectivo permanece en la misma constelación de caudillos y socios de siempre, el presidente deviene gerente de la inercia. Por eso, como advierte el NYT, el problema no se resuelve cambiando de firma en Palacio, sino desmantelando el mosaico que reparte feudos, contratos y silencios.

La calle lo entendió antes que el Gobierno. La Generación Z convoca marchas pese al estado de emergencia: protesta por la muerte de Eduardo Ruiz y por un país donde salir a trabajar sin pagar cupos es una rareza, denunciar sin represalias una utopía y caminar sin miedo un privilegio. No piden épica, piden Estado que proteja. El contraste es lapidario: mientras los jóvenes exigen políticas públicas y límites al abuso, el Ejecutivo confunde orden público con seguridad ciudadana y exhibe músculo donde debería mostrar cerebro.

Hasta la cultura popular marca la pauta. Agua Marina —sí, una orquesta— pide respeto a la protesta y cuestiona la indiferencia oficial tras la violencia. Cuando artistas tienen que recordar lo básico, es que la política se quedó sin brújula o, peor, sin vergüenza. El mensaje es simple: menos estigmas, más garantías; menos show, más protección a quienes viven acorralados por extorsión y sicariato mientras el Estado mira para otro lado.

Si “quién” importa menos, “cómo” es la única vara. Un presidente útil al país no es el que posa con escudos, sino el que rompe la alianza entre mafias y burócratas, blinda inteligencia y rinde cuentas con datos, no con adjetivos. Jerí puede elegir: seguir administrando la utilería o recuperar el timón y enfrentarse a los patrocinadores de la inercia.

Reflexión final
La democracia también muere por abandono. Sin plan integral contra el crimen que suba por la cadena de dinero, sin controles que incomoden a los socios de corbata, sin justicia a salvo del trueque político, seguiremos estrenando presidentes de papel. El NYT no nos insultó; nos sostuvo el espejo. Lo indignante no es la frase: es que encaje tan bien hoy.

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