Perufarma distribuyó Metformina con partículas extrañas

Indecopi anuncia el retiro del lote 20601775 de Metformina 850 mg: “partícula extraña” en un blíster, fabricación de CIFARMA S.A.C., distribución de Perufarma S.A. y el consuelo de siempre: “medida preventiva”. Otra vez el regulador despierta después de la siesta y el sistema actúa como si informar fuera sinónimo de proteger. La diabetes no da tregua; los controles, tampoco deberían. Aquí dieron demasiada.

Un comprimido contaminado no cae del cielo: es la huella dactilar de una cadena de calidad perforada. La pregunta no es si se retiró, sino por qué llegó a anaquel y quién dejó pasar lo que debía detectar. ¿Falla de fabricación, limpieza deficiente, materiales, línea mal calibrada, inspección laxa, almacenamiento torpe? En países serios, la trazabilidad se publica en horas, con lotes, farmacias, almacenes y medidas correctivas auditables. Aquí, el guion es minimalista: comunicado, inmovilización y teléfono para devoluciones. Transparencia en modo gotero, mientras miles de pacientes revisan cajas con miedo a cortar su tratamiento base.

El contexto agrava. Venimos de retiros por contaminación bacteriana y de brotes intrahospitalarios que exhiben lo peor: compras donde la acreditación es un trámite, farmacovigilancia que mira tarde y protocolos que se aprenden en conferencias, no en planta.

Cuando el Estado no explica con datos, el mercado llena el vacío con desconfianza. Si CIFARMA falló en fabricación, que lo diga con cronogramas y correctivos verificables; si Perufarma falló en la cadena, que asuma almacenamiento, distribución y retiro con evidencia pública; si Digemid e Indecopi llegaron tarde, que publiquen por qué, cuánto tardaron y cómo evitarán repetirlo. Nadie compra tranquilidad a ciegas.

Además, el daño no es solo reputacional. Un retiro mal gestionado obliga a sustituciones improvisadas, rompe adherencia, dispara descompensaciones y sobrecarga guardias y consultorios. “Use NotiMed” es útil; llega después. La prevención se mide en auditorías inopinadas, en inspecciones que clausuran líneas, en sanciones que disuaden, en trazabilidad en tiempo real. Sin eso, cada alerta parece coartada: se hizo “algo” cuando el riesgo ya tocó la puerta.

No alcanza con retirar cajas: se debe investigar y sancionar. Si la falla es de planta, suspensión de línea, multa ejemplar, inhabilitación de responsables y plan de remediación auditado. Si es logística, las mismas reglas. Y si el Estado fue reactivo, reforma de procesos con plazos, nombres y supervisión externa. La salud pública no es un comunicado; es control que llega antes del daño.


Reflexión final
Los pacientes no son ensayo clínico de bajo costo. Un sistema que tolera “partículas extrañas” tolera lo esencial: la idea de que la vida puede esperar. Que esta vez no gane el trámite: que hablen los datos, que actúen las sanciones y que la Metformina vuelva a ser lo que debe ser: confianza comprimida, no incertidumbre en pastillas.

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