¿Adiós a las tarjetas? El poder que ganan las billeteras digitales

El Perú vive una transformación silenciosa pero contundente: el plástico está perdiendo la batalla. Hoy, seis de cada diez compras online se pagan con billeteras digitales, un hito que revela la velocidad con la que la tecnología puede cambiar hábitos, mercados y relaciones de poder. El problema es que celebramos este salto como signo de modernidad, sin cuestionar qué implica entregar el control del sistema de pagos a plataformas privadas que avanzan más rápido que la regulación. Mientras el consumidor migra, el Estado observa desde la vereda, siempre rezagado.

Las cifras de CAPECE no dejan espacio para la duda. Entre enero y setiembre del 2025, 59,2 % de todas las transacciones online se hicieron con billeteras digitales. Las tarjetas de débito quedaron relegadas al 32,8 %, y las de crédito, al 5,5 %. La tendencia es tan clara que, en 2026, las billeteras no solo dominarán en cantidad de operaciones, sino también en volumen transado.

La masificación tiene explicación: pagos en segundos, sin ingresar números interminables, sin tarjetas físicas, sin barreras. Es la promesa de facilidad absoluta. Pero cada avance tecnológico trae también un retroceso silencioso: la pérdida de transparencia y supervisión. ¿Quién regula los datos que millones entregan a diario? ¿Quién garantiza la seguridad en un país donde el fraude digital crece más rápido que cualquier innovación? ¿Cuál es el plan del Estado para un sistema de pagos que ya funciona fuera de su ritmo y alcance?

El ticket promedio cayó de S/ 200 a S/ 180, impulsado por compras pequeñas y frecuentes, mientras las billeteras siguen ampliando su dominio en servicios, pasajes, juegos, telecomunicaciones y retail. Lima concentra el 68 % de las transacciones, pero regiones como Arequipa, Trujillo, Piura y Cusco reducen aceleradamente su brecha digital. Es el país que avanza… sin que su propio marco regulatorio avance con él.

Lo preocupante no es que las tarjetas pierdan terreno: lo preocupante es que nadie esté definiendo las reglas del juego del sistema financiero del futuro.

Las billeteras digitales ya desplazaron a las tarjetas en número de transacciones. Y pronto controlarán también el volumen económico. No es una tendencia: es un cambio estructural.

Reflexión final
Si el Estado no actúa con inteligencia y anticipación, el Perú terminará dependiendo de plataformas cuyo poder crece sin auditoría ni límites. No podemos reemplazar el plástico por una pantalla… y entregarles el país a oscuras.

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