Indecopi sanciona a Nestlé con S/629 mil por etiquetas engañosas

Durante años, el mercado peruano convivió con etiquetas que prometían salmón, atún o pollo premium para las mascotas, mientras los consumidores —creyendo comprar calidad— pagaban por mezclas de vísceras, subproductos y carnes que nunca aparecían en la portada de los empaques. No fue hasta ahora, tras una sanción que supera los 629 mil soles, que Indecopi decidió recordar su misión: proteger al ciudadano. Y aunque celebramos la reacción, la pregunta es inevitable: ¿por qué siempre se actúa después del daño?.

El caso de Nestlé Perú evidencia un problema que trasciende a una empresa. La resolución de la Sala Especializada en Protección al Consumidor confirma que 28 productos fueron presentados con nombres que resaltaban una carne principal mientras escondían ingredientes muy distintos en la letra pequeña. “Dog Chow Salmón”, “Felix Classic con Atún” o “Cat Chow Adulto Pollo” no eran lo que decían ser. El consumidor, una vez más, quedó atrapado entre el marketing aspiracional y la ausencia de vigilancia efectiva.

El engaño era sutil, casi elegante: destacar una proteína para captar confianza sin mencionar que, en realidad, había más hígado, vísceras o mezclas cárnicas que el ingrediente estrella. Esta práctica violaba un principio básico del mercado: decir la verdad. Pero mientras en otros países una distorsión así desencadena retiros masivos, investigaciones parlamentarias o demandas colectivas, en el Perú basta una multa, un comunicado corporativo y el rápido retorno a la normalidad.

La sanción, aunque necesaria, deja un vacío que no puede ignorarse: ¿cómo es posible que un error sostenido en el etiquetado de casi treinta productos pasara años sin ser cuestionado? El reconocimiento a la Asociación de Consumidores de Áncash por impulsar el proceso es una señal clara de que la vigilancia ciudadana está reemplazando lo que debería garantizar el propio Estado.

El mercado alimentario —humano o de mascotas— no debe funcionar a ciegas. La transparencia no es un gesto voluntario, es una obligación ética y legal. Cuando las empresas fallan y la autoridad llega tarde, el mensaje para el consumidor es desolador: la desprotección sigue siendo la regla, no la excepción.

Reflexión final
El Perú no necesita sanciones espectaculares, sino instituciones que actúen antes de que los abusos se normalicen. Si una etiqueta puede mentir sin consecuencias inmediatas, ¿qué queda para los derechos más complejos? Indecopi ha despertado, sí. Pero el país ya no puede permitirse guardianes somnolientos.

Lo más nuevo

Artículos relacionados