Se hace examen de rodilla y le entregan “ecografía de mama»

En el Perú ya normalizamos lo anormal, pero EsSalud siempre encuentra la manera de sorprendernos un poco más. Esta vez, un paciente acude por una ecografía de rodilla y recibe, con toda solemnidad, un informe completo… ¡de mama bilateral! Un error que parecería anecdótico si no fuera parte de un patrón creciente de fallas, colapsos, descoordinaciones y ausencias que retratan la crisis profunda del sistema. En otras palabras: el colapso ya tocó fondo, pero seguimos cavando.

El episodio ocurrió en el Policlínico Juan José Rodríguez Lazo, en Chorrillos. El sistema registró correctamente el examen como “Ecografía de Rodilla”, pero el documento entregado al paciente narraba la historia clínica de unas mamas sanas y dignamente evaluadas: parénquima conservado, ductos sin anomalías, ganglios axilares normales. Todo muy útil… salvo para quien apenas intenta entender qué ocurre con su articulación.

El caso no es aislado. Hace apenas semanas, una mujer recibió un diagnóstico de prostatitis en el mismo establecimiento. Dos errores idénticos en el mismo lugar dicen más que mil comunicados: plantillas equivocadas, personal sobrecargado, procesos vulnerables y una institución que se disculpa, investiga, promete mejorar… y vuelve a fallar. Mientras tanto, el usuario pierde tiempo, días de trabajo y confianza en un sistema que debería protegerlo.

El asegurado, Juan Pablo Chumbipuma, tuvo que regresar, reclamar, repetir el examen y pedir explicaciones. EsSalud respondió con disculpas y la explicación técnica de que alguien “usó una plantilla equivocada”. El detalle parece menor, pero en salud pública los detalles son la diferencia entre un sistema confiable y uno que genera desconfianza estructural.

Y mientras esto ocurre, el país enfrenta un déficit de personal, falta de medicamentos, largas esperas, colapso en citas y hospitales saturados. La ciudadanía reclama soluciones, pero desde el Ejecutivo y el Ministerio de Salud las respuestas son tibias, tardías o meramente declarativas. La indignación ciudadana crece porque la sensación de abandono es tangible: ya no se trata de un error aislado, sino de un deterioro sostenido.

Lo sucedido en Chorrillos no es un desliz administrativo: es un síntoma de una enfermedad institucional más profunda. Cuando el sistema no puede garantizar la correspondencia entre examen y resultado, el problema es estructural. Y mientras la gestión central no asuma con urgencia la reconstrucción total del servicio, los asegurados seguirán navegando entre la incertidumbre y el absurdo.

Reflexión final
EsSalud no necesita más disculpas: necesita precisión, procesos sólidos, personal suficiente y liderazgo real. Porque el día que un paciente busque atención y reciba un diagnóstico correcto debería ser la regla, no la excepción. Y un país que acepta errores así como cotidianos termina aceptando también la indiferencia como política pública. Y ese es un riesgo mucho mayor que cualquier plantilla mal usada.

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