Celulares robados en el Perú superan los 1.3 millones

Foto: Andina
En el Perú de 2025 te roban el celular con puntualidad estadística: entre enero y noviembre se reportaron 1.339.272 robos y apenas 7,29% terminó recuperado. No es una “sensación”, es una industria con números. Mientras tanto, el gobierno de José Jerí sigue vendiendo la idea de un “Plan nacional contra la criminalidad” a punta de estados de emergencia que no corrigen la raíz del problema: solo maquillan el fracaso con uniformes y conferencias.

Los datos son una bofetada. Los robos se concentran entre las 10 a. m. y 7 p. m., con 250 a 300 casos por hora. Los lunes son el “día estrella” del delito: cerca de 5.000 denuncias en una sola jornada. Y las marcas más robadas —Samsung y Redmi— no lo son por casualidad: tienen demanda alta en el mercado formal… y, sobre todo, en el mercado ilegal.

El problema ya no es solo el aparato. Hoy el ladrón busca el pase directo a tu vida: apps bancarias, billeteras digitales, redes sociales, contactos. Te arrancan el teléfono y, con él, intentan arrancarte el sueldo, la identidad y la tranquilidad. Lo que antes era “arrebato” ahora es puerta de entrada a extorsión, suplantación y chantaje.

¿Y por qué solo se recupera alrededor del 7%? Porque el Estado no cierra el círculo: no existe un mecanismo eficaz que articule devolución, ni un sistema de rastreo y coordinación en tiempo real entre operadoras, Policía y Ministerio Público. Peor aún: la alteración del IMEI es un negocio instalado, con técnicos que casi nunca son identificados ni sancionados. Resultado: el celular “desaparece” del radar y reaparece en mercados que pueden ser intervenidos hoy y volver a operar mañana.

Aquí es donde la “emergencia” se vuelve chiste cruel. Si el plan del gobierno se reduce a declarar estados excepcionales sin golpear sostenidamente la reventa, sin perseguir el cambio de IMEI y sin integrar una plataforma nacional de rastreo y bloqueo, entonces no estamos ante estrategia: estamos ante rutina de impotencia.

Con 1,3 millones de celulares robados, el país no necesita más decretos para la foto. Necesita inteligencia operativa, control permanente de mercados ilegales, persecución real del IMEI adulterado y acción rápida cuando existe geolocalización.

Reflexión final
Un Estado que recupera solo 7 de cada 100 celulares robados le está diciendo al ciudadano: “te toca adaptarte”. Y esa resignación es el combustible perfecto para la criminalidad. El día que el gobierno deje de “pasearse” con estados de emergencia y empiece a desarmar el negocio —no al ratero, sino a la cadena— recién podremos hablar de seguridad. Mientras tanto, la emergencia real no está en el papel: está en el bolsillo de millones de peruanos.

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