Foto: Exitosa Noticias.
Las encuestas no son sentencia, pero sí son termómetro. Y la última medición de Datum para El Comercio deja una fiebre política localizada donde más duele: en el sur, José Jerí registra 48% de desaprobación y Fernando Rospigliosi 71% de rechazo como presidente del Congreso. Cuando el sur marca así, no está “protestando”: está advirtiendo.
Jerí llegó con el beneficio de la duda y ya muestra la peor señal de un gobierno: ausencia de conducción. A nivel nacional mantiene 55% de aprobación, pero cae desde 58% en noviembre, y su desaprobación sube a 33%. En términos simples: el encanto dura poco cuando la realidad no cambia. Y la realidad —en la calle— es una mezcla de miedo, servicios públicos fatigados y economía contenida por desconfianza.
El sur, además, no está castigando un discurso: está castigando el piloto automático de Jerí. Ahí donde el Estado suele llegar tarde —salud que no abastece, educación que no cierra brechas, minería atrapada entre conflicto e informalidad— la gente percibe que la Presidencia administra el día a día como si el país fuera una oficina abierta “hasta nuevo aviso”. Y cuando el Ejecutivo no fija rumbo, el vacío lo llenan otros: bandas criminales, economías ilegales y mercados del miedo.
Rospigliosi, por su parte, no aparece como contrapeso institucional, sino como parte del problema. 61% de desaprobación nacional y un sur que lo rechaza con 71%. No es casual: el Congreso se ha especializado en producir ruido, proyectos efectistas y disputas internas, mientras el país exige seguridad, reformas y gestión. La ciudadanía no ve “liderazgo parlamentario”; ve un poder que no prioriza.
El resultado es una dupla que, en lugar de ofrecer dirección, transmite una idea devastadora: nadie está al mando. Y cuando la política se vuelve administración del desgaste, la desaprobación no solo crece: se endurece. Por eso la tendencia es consistente y tiene toda la lógica que sea “más marcada” en las próximas semanas: no porque la gente cambie de opinión por deporte, sino porque el país acumula problemas sin respuestas visibles. El sur ya habló: Jerí y Rospigliosi no están pagando una campaña, están pagando la falta de resultados.
Reflexión final
Castillo abrió el ciclo del derrumbe institucional, Boluarte lo prolongó y Jerí corre el riesgo de consolidarlo por inacción. Y un Congreso impopular no corrige: agrava. Si la política insiste en vivir de espaldas al país real, no habrá encuesta que sorprenda: habrá ciudadanía que se canse.
Fuente y ficha técnica (Datum para El Comercio): muestra nacional urbana y rural, hombres y mujeres de 18 a 70 años; 1,201 entrevistas efectivas; margen de error ±2.8%; 95% de confianza.
