A José Jerí solo le faltan 198 días de desgobierno hasta el 28 de julio

A José Jerí le quedan 198 días de gobierno hasta el 28 de julio de 2026. Suena a cuenta regresiva, pero el país lo vive como repetición: 93 días de interinato (del 10 de octubre de 2025 al 11 de enero de 2026) y la pregunta es inevitable: ¿en qué momento empezó a gobernar?. Porque lo que hemos visto no es liderazgo; es administración del caos con sello oficial.

En política, 93 días alcanzan para marcar rumbo, convocar sectores, armar un equipo serio y presentar un Plan Nacional de Gobierno que ordene prioridades: salud, educación, seguridad, economía, minería formal, lucha contra la ilegalidad. Pero Jerí eligió otra ruta: la del “vamos viendo”. Y el “vamos viendo” en el Perú siempre termina igual: colapsan los servicios y crece el miedo.

La ausencia de un plan no es un tecnicismo: es un abandono. Sin hoja de ruta, cada ministerio se vuelve isla y cada crisis se atiende con el método más peruano: apagar incendios con comunicados. En seguridad, la improvisación tiene nombre propio: estados de emergencia dictados como si fueran amuletos. El problema es que la delincuencia no se asusta con decretos; se fortalece con la falta de inteligencia, estrategia y coordinación real. Y mientras se declaran emergencias, las extorsiones siguen, los muertos se acumulan y el ciudadano aprende a vivir con el “no hay cómo”.

Lo más grave, sin embargo, ocurre cuando el Estado se queda mirando: la minería ilegal y el narcotráfico avanzan, consolidando territorios, comprando silencios y construyendo ese escenario que nadie quiere nombrar en voz alta: la ruta hacia un narcoestado. No porque falten diagnósticos, sino porque falta decisión. Y Jerí, en lugar de convocar a todos los sectores para un pacto mínimo de gobernabilidad y control, ha optado por lo más cómodo: sostener el cargo y administrar el día a día.

En esos 93 días, Jerí tuvo una oportunidad histórica: demostrar carácter, trabajo, disciplina y sentido de urgencia. Lamentablemente, lo que resalta es lo contrario: un gobierno improductivo, sin señales contundentes de conducción, sin un plan estratégico contra la criminalidad, sin el impulso que exige una crisis nacional. El país no necesita un presidente “interino” en actitud permanente; necesita un jefe de Estado en modo acción.

A Jerí le quedan 198 días. No es mucho. Pero es suficiente para hacer lo mínimo: plan, estrategia, ejecución y resultados verificables. Si no ocurre, estos meses no serán “transición”: serán omisión con consecuencias.

Reflexión final
El Perú no está para presidentes ausentes ni para liderazgos que se toman el cargo como sala de espera. Porque cuando el poder se vuelve ocioso, el crimen se vuelve industrioso. Y ahí, la historia no perdona: no por lo que se intentó, sino por lo que se dejó avanzar.

Edwin Gamboa Pancorbo, fundador Caja Negra

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