El Congreso ya tiene cinco proyectos de ley para autorizar un nuevo retiro AFP de hasta 4 UIT, equivalente a S/ 22,000. La cifra entusiasma a miles de aportantes que sienten que ese dinero debe volver a sus manos, mientras las AFP observan con evidente incomodidad. Pero detrás del debate inmediato hay una pregunta mayor: ¿el Parlamento quiere resolver una urgencia ciudadana o simplemente volver a usar el ahorro previsional como bandera política?
Las cinco iniciativas presentadas durante el 2026 coinciden en permitir un noveno retiro extraordinario de fondos. Algunas incluyen matices: devolución a herederos, protección del dinero frente a embargos, desembolsos mensuales o regulación a cargo de la SBS. Sin embargo, todas siguen en etapa inicial, pendientes de evaluación en la Comisión de Economía, sin dictamen ni calendario oficial.
El punto central es incómodo para el sistema: el dinero de las AFP pertenece a los trabajadores. Durante años se defendió ese principio cuando convenía sostener el modelo, pero cada vez que el afiliado reclama decidir sobre sus fondos, aparecen voces que lo tratan como menor de edad financiero. Esa contradicción irrita, y con razón. Si el trabajador asume el riesgo, aporta mes a mes y ve cómo su pensión futura no siempre promete dignidad, entonces su reclamo no puede ser despachado como irresponsabilidad.
Pero el Congreso tampoco queda libre de crítica. Presentar proyectos de retiro es fácil, popular y rentable políticamente. Lo difícil es impulsar una reforma previsional seria, transparente y sostenible. Ahí el entusiasmo parlamentario suele enfriarse. Se habla mucho del derecho al retiro, pero poco de cómo garantizar pensiones decentes, cómo reducir comisiones, cómo ampliar cobertura y cómo evitar que millones lleguen a la vejez sin protección real.
El nuevo retiro AFP puede ser justo para quienes necesitan liquidez urgente. Pero no puede seguir siendo el sustituto de una reforma que el país posterga desde hace años. El Congreso no debería limitarse a abrir la alcancía cada cierto tiempo; debería rediseñar un sistema que ha perdido legitimidad ante sus propios afiliados.
Reflexión final
Cinco proyectos de ley muestran presión política, pero también incapacidad estructural. El país no puede vivir entre retiros excepcionales y pensiones inciertas. Si el ahorro es del trabajador, debe respetarse su derecho a decidir. Pero si el futuro previsional sigue abandonado, entonces el verdadero problema no será cuánto se retire hoy, sino quién responderá mañana por una vejez sin dignidad. (Foto: perú Retail).
