El Niño Costero golpea al PBI y desnuda la falta de previsión

El Fenómeno El Niño Costero ya no es solo una amenaza climática en los informes técnicos: empezó a sentirse en la economía real. En mayo, la producción nacional creció apenas 1,8 %, su peor resultado del 2026, después de cuatro meses con avances superiores al 3 %. El golpe vino por donde el Perú debería estar más preparado: la pesca y la manufactura vinculada al procesamiento de anchoveta. Según el INEI, la pesca cayó 73,1 % y la manufactura retrocedió 10,6 %, arrastrando el desempeño del PBI.

La cifra es dura, pero el mensaje es más duro todavía: el país vuelve a descubrir que su economía es vulnerable porque su prevención sigue siendo débil. El calentamiento del mar redujo drásticamente la captura de anchoveta, afectó la producción de harina y aceite de pescado, y terminó golpeando a la industria. La manufactura restó 1,23 puntos porcentuales al crecimiento y la pesca otros 0,61 puntos. En conjunto, ambos sectores le quitaron 1,84 puntos al resultado económico de mayo, más que el propio crecimiento final reportado.

Aquí no estamos frente a una anécdota sectorial. La anchoveta no es solo un pez en una estadística: es empleo, exportación, industria, plantas, puertos, transporte, servicios y familias. Cuando la pesca se desploma, no pierde únicamente una empresa; pierde una cadena entera. Y cuando el Estado reacciona tarde, el costo lo pagan trabajadores que no salen en la foto oficial.

Produce suspendió la primera temporada de pesca en la zona norte-centro luego de que Imarpe advirtiera alta vulnerabilidad del stock y mayor intensidad de las condiciones cálidas del mar. La medida puede ser técnicamente necesaria para proteger el recurso, pero también evidencia que El Niño no espera discursos ni planes escritos con apuro. La naturaleza cambia rápido; la burocracia peruana suele caminar con expediente bajo el brazo.

El comercio, la minería, la construcción y los servicios evitaron que la economía cayera más. Pero sería un error convertir ese salvavidas temporal en tranquilidad. El Instituto Peruano de Economía recuerda que El Niño Costero ya produjo severos impactos en el pasado: en 1983 provocó una contracción de 8 puntos porcentuales en la economía peruana y en 2017 redujo el crecimiento en 1 punto porcentual respecto a lo que se habría alcanzado sin ese evento.

El Niño Costero no solo calienta el mar: enfría el crecimiento, reduce ingresos y desnuda una economía que todavía depende demasiado de reaccionar cuando el daño ya empezó. La prevención no es gasto; es defensa económica.

Reflexión final
El Perú no puede seguir tratando cada fenómeno natural como si fuera una sorpresa. Si el clima golpea y la economía se frena, no basta culpar al mar. También hay que mirar a quienes gobiernan sin anticiparse. Porque cuando la prevención falla, el desastre no solo llega con lluvia o agua caliente: también llega en cifras rojas, empleos perdidos y oportunidades hundidas. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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