Combustibles suben 17,8% y vuelven a empujar el costo de vida

Los combustibles volvieron a demostrar que una rebaja mensual no significa alivio real. Aunque en julio bajaron 4,1% frente a junio, todavía cuestan 17,8% más que hace un año, según el Banco Central de Reserva del Perú. El impacto ya se siente con fuerza en el transporte, cuyos precios acumulan un incremento interanual de 18,2%.

La consecuencia es directa: cada vez que sube el combustible, no solo paga más quien llena el tanque. También se encarece mover personas, alimentos, mercancías y servicios. Y esa cadena termina aterrizando, como siempre, en el bolsillo del ciudadano.

La inflación interanual llegó en julio a 4,1%, ligeramente por encima del 4% registrado en junio y fuera del rango meta del BCRP, que se ubica entre 1% y 3%. El problema no está distribuido por igual en toda la economía. Si se excluye el transporte, la inflación subyacente cae hasta 1,7%, lo que confirma que buena parte de la presión sigue concentrada precisamente en ese rubro.

El combustible para vehículos es el principal responsable. Su alza anual de 17,8% supera ampliamente el incremento de otros componentes energéticos. Incluso el gas doméstico registra una variación menor, de 4,3%.

El mensaje es incómodo para el Gobierno: mientras se anuncian subsidios y mecanismos de apoyo, el ciudadano sigue pagando el impacto real. Y los subsidios tampoco son gratuitos. Si el Estado compensa a transportistas con dinero público, el costo simplemente cambia de bolsillo: deja de aparecer en el grifo y reaparece en el presupuesto nacional.

A esto se suma el deterioro de las expectativas. Analistas, bancos y empresas consultados por el BCRP elevaron su proyección de inflación a 12 meses de 2,83% a 3,01%, superando ligeramente el límite superior del rango meta.

El escenario externo tampoco ayuda. El petróleo WTI cotizaba alrededor de US$41,5 por barril al 13 de agosto y acumulaba un incremento de 20,6% frente a diciembre de 2025. Las tensiones en Medio Oriente y un eventual Fenómeno de El Niño mantienen abierta la posibilidad de nuevas presiones.

El Gobierno no puede limitarse a subsidiar el problema. Debe explicar cómo reducirá de manera sostenible el impacto del combustible sobre transporte, producción y consumo, sin deteriorar las cuentas públicas.

Reflexión final
El combustible baja un mes y sube durante doce. La estadística puede celebrar el retroceso de julio, pero las familias comparan cuánto pagan hoy frente a hace un año. Y mientras el precio siga 17,8% arriba, cualquier discurso de alivio económico seguirá teniendo olor a gasolina. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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