Los recientes terremotos registrados en Colombia e Indonesia, sumados a movimientos menores en España, han generado una percepción inquietante: ¿la Tierra está temblando más de lo normal? La sucesión de eventos importantes en pocos días puede transmitir esa impresión, especialmente cuando las redes sociales y los sistemas de monitoreo informan prácticamente en tiempo real. Sin embargo, los datos científicos no permiten afirmar que el planeta haya ingresado en una etapa excepcional de actividad sísmica.
El Servicio Geológico de Estados Unidos señala que, según los registros de largo plazo, cada año ocurren en promedio unos 16 terremotos de gran magnitud: aproximadamente 15 de magnitud 7 y uno de magnitud 8 o superior. Algunos años superan esa media y otros quedan por debajo, sin que esa variación signifique necesariamente un cambio estructural en la dinámica terrestre.
El terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia el 10 de agosto y el fuerte sismo de magnitud 7,7 ocurrido posteriormente en Indonesia fueron acontecimientos de gran impacto humano y material. Pero su proximidad temporal no demuestra que uno haya provocado al otro. Ambos ocurrieron en contextos tectónicos diferentes y a miles de kilómetros de distancia.
España también registró recientemente un movimiento de magnitud 3,7 en la zona de Zurgena, Almería. Su coincidencia con los grandes terremotos americanos y asiáticos puede alimentar la sensación de una cadena mundial, pero no existe evidencia científica que permita vincular estos episodios como parte de una reacción global.
Para el Perú, el mensaje debe ser diferente. Nuestro territorio posee un riesgo sísmico permanente debido a la interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana. El Instituto Geofísico del Perú ha identificado una extensa zona de máximo acoplamiento frente a Lima y Callao capaz de generar, como escenario probable, un terremoto del orden de magnitud 8,8. Eso no significa que pueda establecerse cuándo ocurrirá.
La ciencia puede identificar zonas peligrosas, analizar acumulación de energía y construir escenarios, pero todavía no puede predecir con exactitud la fecha, el lugar y la magnitud de un futuro terremoto. El USGS es categórico al respecto.
Reflexión final
La pregunta importante para el Perú no debería ser si la Tierra está temblando más, sino si estamos suficientemente preparados cuando vuelva a temblar con fuerza. Los terremotos no necesitan calendario para convertirse en tragedia; les basta encontrar ciudades vulnerables, construcciones deficientes y sociedades sin prevención. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
