Nórdicos rompen con Infantino y agravan la crisis de la FIFA

La crisis de Gianni Infantino acaba de recibir otro golpe político de peso. Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia y las Islas Feroe anunciaron conjuntamente que han perdido la confianza en el presidente de la FIFA y respaldaron los llamados de UEFA, AFC y Concacaf para exigir cambios profundos en la conducción del organismo. Ya no se trata de una federación aislada ni de una disputa personal. Seis asociaciones nacionales, actuando como bloque, han decidido decir públicamente que la gestión de Infantino dejó de merecerles confianza.

Cuando la ruptura se vuelve colectiva, el problema ya no puede reducirse a una diferencia de estilo. Se convierte en una crisis de legitimidad.

Los nórdicos no solo cuestionaron el liderazgo de Infantino. También reclamaron una investigación independiente sobre el fallido proyecto para abrir parte de los derechos comerciales de grandes competiciones, incluido el Mundial, a inversores privados. Además, exigieron garantías vinculantes para impedir que la gestión de FIFA o de sus torneos vuelva a quedar expuesta a esquemas de propiedad privada.

El mensaje es especialmente duro porque apunta al corazón del problema: gobernanza, transparencia y límites al poder. Infantino puede sostener que el proyecto fue retirado, pero sus críticos responden que retirar una iniciativa no elimina la cultura institucional que permitió que avanzara.

Más grave aún, Dinamarca ya había pedido encontrar una alternativa creíble para las elecciones de 2027. Es decir, la oposición dejó de limitarse a protestar y empieza a pensar en relevo.

UEFA, AFC y Concacaf ya mantienen serios cuestionamientos al presidente. Si a ello se suman ahora seis federaciones nórdicas coordinadas, la aritmética política comienza a pesar tanto como la crisis de imagen.

Infantino todavía conserva apoyos importantes y controla una estructura con 211 asociaciones. Pero la confianza no se administra como un presupuesto ni se recupera con comunicados.

Cada bloque que se aparta reduce el espacio para seguir presentando la crisis como un ruido pasajero.

Reflexión final
El poder puede sostenerse mientras haya votos suficientes. La autoridad, en cambio, empieza a desmoronarse cuando quienes deben confiar en ella dejan de hacerlo. Seis federaciones nórdicas acaban de decirlo juntas: ya no confían en Infantino.

Y cuando una presidencia necesita explicar por qué tantos socios se alejan, quizá la pregunta ya no sea cuánto respaldo conserva. Quizá sea cuánto tiempo más puede gobernar sin él. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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