La confianza no acompañó el cambio de mando. Keiko Fujimori lleva poco más de mes y medio en la Presidencia, pero su primera evaluación ciudadana ya contiene una advertencia política: el 49 % desaprueba la manera como conduce el Gobierno, mientras solo el 37 % la respalda. El 14 % todavía no define una posición.
La medición del Instituto de Estudios Peruanos, difundida por RPP, no representa una sentencia definitiva sobre una administración que recién comienza. Sin embargo, sí revela el estado de ánimo de un país agotado por la inseguridad, la corrupción, la inestabilidad y las promesas que suelen desaparecer después de la juramentación.
El Gobierno todavía tiene tiempo para reaccionar. Lo que no tiene es un cheque en blanco. El respaldo inicial de Fujimori es semejante al obtenido por José Jerí en noviembre de 2025, con 39 % de aprobación, y por Pedro Castillo en agosto de 2021, con 38 %. También supera los registros de Dina Boluarte y José Balcázar al inicio de sus respectivos mandatos.
Pero compararse con administraciones que comenzaron debilitadas o terminaron severamente cuestionadas constituye un consuelo demasiado pequeño para un gobierno que prometió orden, autoridad y renovación.
El dato más incómodo es otro: el 52 % considera que la gestión de Keiko Fujimori representa “más de lo mismo” respecto de los últimos cinco años. Solo el 33 % identifica un cambio y el 16 % no precisa una respuesta. En otras palabras, la renovación anunciada todavía no resulta visible para la mayoría.
La percepción sobre la capacidad presidencial también muestra un país dividido. El 49 % considera que Fujimori está mucho o algo preparada para gobernar; el 47 % cree que está poco o nada preparada.
Las diferencias regionales son reveladoras. En Lima Metropolitana, el 59 % la considera preparada, mientras en el sur el 61 % expresa una evaluación negativa. El poder central vuelve a encontrarse con el mismo mapa político: una capital relativamente favorable y regiones que observan al Gobierno con distancia y desconfianza.
Las prioridades ciudadanas tampoco admiten interpretaciones creativas. El 59 % exige combatir la inseguridad; el 30 % reclama una lucha efectiva contra la corrupción; y el 28 % demanda una conducción económica responsable. Educación y salud obtienen cada una 27 % de menciones.
Precisamente en seguridad, el Gobierno recibe su calificación más preocupante. Solo el 32,2 % lo considera mucho o algo preparado para enfrentar la delincuencia, mientras el 66,4 % lo percibe poco o nada preparado. El principal problema del país coincide, entonces, con el área en la que el Ejecutivo inspira menor confianza.
No bastan estados de emergencia, operativos televisados ni discursos sobre firmeza. La seguridad pública se mide en reducción de homicidios, extorsiones y robos; en investigaciones concluidas; en barrios recuperados; y en ciudadanos que pueden trabajar sin pagar cupos a organizaciones criminales.
El Congreso tampoco ofrece respaldo institucional. Inicia esta etapa con apenas 20 % de aprobación y 65 % de desaprobación. Ejecutivo y Legislativo comparten así una peligrosa debilidad: pretenden gobernar un país que mayoritariamente desconfía de ambos.
La Caja Negra considera que Keiko Fujimori debe interpretar esta encuesta como una alerta democrática, no como una agresión política. Su Gobierno necesita abandonar cualquier tentación autocomplaciente, reconocer la magnitud de las crisis y presentar objetivos públicos, responsables identificables, plazos concretos e indicadores verificables.
También debe demostrar independencia frente a intereses partidarios y económicos, fortalecer la transparencia y gobernar para las regiones donde el escepticismo es mayor. La legitimidad electoral permite asumir el poder; solo los resultados, la ética y la rendición de cuentas permiten conservarla.
Reflexión final
Cincuenta días no bastan para resolver problemas acumulados durante décadas, pero sí permiten evaluar prioridades, decisiones y capacidad de conducción. La primera medición demuestra que el Gobierno comienza perdiendo la batalla por la confianza.
Si el 52 % percibe “más de lo mismo”, el problema no está en la encuesta. Está en una gestión que prometió abrir un nuevo capítulo, pero todavía parece utilizar el mismo libreto de gobiernos anteriores. Keiko Fujimori aún puede corregir el rumbo; lo que no puede hacer es pedir paciencia indefinida mientras la inseguridad, la corrupción y el desencanto continúan gobernando las calles.
Ficha técnica
Fuente: Instituto de Estudios Peruanos (IEP) – RPP.
Fecha de aplicación: Del 4 al 10 de septiembre de 2026.
Tamaño de la muestra: 1.202 personas entrevistadas.
Cobertura: 24 departamentos, 153 provincias y 430 distritos del Perú urbano y rural.
Población objetivo: Ciudadanos de 18 años a más con documento nacional de identidad.
Universo representado: 26.114.619 personas.
Método: Muestreo telefónico aleatorio a números celulares.
Margen de error nacional: ±2,8 puntos porcentuales.
Margen de error para Lima: ±5,2 puntos porcentuales.
Nivel de confianza: 95 %.
