Rafael López Aliaga lanzó contra Keiko Fujimori una frase que ya nació con destino de titular: “Usted pierde hasta con un panetón”. La expresión, mordaz y brutal en términos políticos, no solo golpea a la lideresa de Fuerza Popular; también desnuda la guerra interna de una derecha que, en lugar de ordenar el país, parece disputarse quién grita más fuerte frente al desastre electoral. En plena crisis postelectoral, el líder de Renovación Popular convirtió el mitin frente al JNE en una mezcla de denuncia, presión política y ajuste de cuentas.
López Aliaga acusa, reclama, exige y dispara contra todos. Esta vez, apuntó a Keiko Fujimori por no respaldar su narrativa de fraude y por mantenerse dentro de los plazos institucionales. Según él, Fujimori “sabe” que le robaron elecciones anteriores y debería “plantarse”. Pero aquí aparece la primera gran responsabilidad política: una denuncia de fraude no puede sostenerse únicamente con frases encendidas, indignación de tarima o sospechas repetidas hasta que parezcan verdad.
Eso no significa negar los problemas del proceso electoral. Hubo demoras, controversias, actas observadas, presión pública y una auditoría informática solicitada por el JNE para reforzar la transparencia. Una cosa es exigir auditoría; otra, convertir la sospecha en estrategia permanente.
La frase contra Keiko, sin embargo, tiene un filo político evidente. López Aliaga toca una herida real: la candidata fujimorista carga tres derrotas presidenciales y un alto rechazo que la persigue elección tras elección. Su problema no es solo perder; es no haber logrado convencer a una mayoría nacional de que el fujimorismo puede gobernar sin arrastrar viejas sombras, viejos métodos y viejas desconfianzas.
Pero López Aliaga tampoco sale ileso. Criticar a Keiko por su historial electoral puede sonar demoledor, sí; pero intentar tumbar la legitimidad del proceso sin pruebas suficientes es jugar con fuego institucional. El Perú ya tiene demasiadas grietas como para que sus líderes se dediquen a echar gasolina sobre la urna.
La frase del panetón quedará como símbolo de una campaña áspera, desordenada y peligrosa. Keiko debe responder por su pasado político y sus derrotas. López Aliaga, por sus acusaciones y su responsabilidad frente a la democracia.
Reflexión final
El Perú necesita pruebas, no berrinches; liderazgo, no espectáculo; instituciones, no amenazas. Porque cuando la política se reduce al insulto ingenioso, el país termina pagando la factura del ruido. (Foto: lacajanegra.blog).
