Teléfono fijo en retirada: el Perú móvil deja atrás al pasado

El teléfono fijo, ese símbolo doméstico que durante décadas marcó llamadas familiares, emergencias y negocios, parece entrar en su tramo final en el Perú. Según Osiptel, apenas el 3,9% de hogares mantenía este servicio al cierre de 2025, frente al 19,5% registrado en 2019. Mientras tanto, la telefonía móvil alcanza al 99,6% de hogares y el acceso a internet fijo o móvil llega al 96%. El país cambió de aparato, de hábitos y de velocidad.

La caída del teléfono fijo no sorprende, pero sí confirma una transformación profunda. En seis años, pasó de ser un servicio relevante a convertirse casi en pieza de museo. Hoy, el celular no solo sirve para llamar: permite trabajar, estudiar, pagar, comprar, reclamar, emprender y comunicarse por aplicaciones. La vida cotidiana se mudó al bolsillo.

Pero cuidado con celebrar demasiado rápido. Que el 99,6% de hogares tenga telefonía móvil no significa que todos estén realmente conectados en igualdad de condiciones. El Perú puede tener celulares por todas partes y, aun así, seguir arrastrando brechas de calidad, velocidad, cobertura y precio. No es lo mismo navegar desde Lima con señal estable que intentar conectarse desde una zona rural donde la llamada se corta, el internet se congela y la promesa digital llega por ratos.

La televisión de paga también retrocede, al pasar de 38,5% en 2019 a 31,8% en 2025. Las plataformas, redes sociales y contenidos en línea han cambiado el consumo audiovisual. El usuario ya no espera la programación: la elige, la pausa y la abandona cuando quiere. En paralelo, las redes sociales alcanzan al 96% de usuarios de internet y la banca electrónica crece con fuerza, impulsada por billeteras digitales como Yape y Plin.

El avance digital es real y positivo, pero también exige responsabilidad. Si el móvil se convirtió en la principal puerta de acceso a servicios, educación, finanzas e información, entonces el Estado y las empresas tienen la obligación de garantizar calidad, seguridad y competencia. La conectividad ya no es lujo: es infraestructura social.

Reflexión final
El teléfono fijo se apaga, pero el desafío recién empieza. El Perú no debe conformarse con tener celulares en casi todos los hogares. Debe asegurar que esa conexión sirva, proteja e incluya. Porque una sociedad moderna no se mide por cuántos teléfonos tiene, sino por cuántas oportunidades abre realmente a través de ellos. (Foto: lacajanegra.blog).

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