¿Gianni Infantino logrará reelegirse pese a su cuestionada gestión?

Gianni Infantino tiene apoyos para continuar al frente de la FIFA, pero reunir votos no resuelve los cuestionamientos sobre su gestión. África y la dirigencia asiática respaldan su reelección; Europa concentra la resistencia y Concacaf está dividida. El mapa revela una disputa por el poder y una pregunta institucional: ¿qué explicaciones exigirán las federaciones antes de renovar su confianza?

La Confederación Africana de Fútbol —CAF— anunció el respaldo unánime de sus asociaciones para el periodo 2027–2031. En Asia, Sheikh Salman bin Ibrahim Al Khalifa, presidente de la AFC, expresó su apoyo el 23 de octubre, pese a haber cuestionado el proyecto FIFA Forward Enterprise. Arabia Saudita y Qatar figuran entre los aliados de Infantino. Sin embargo, el respaldo de una confederación no obliga a cada federación a votar igual.

Conmebol había aprobado por unanimidad apoyar su continuidad, aunque posteriormente cuestionó decisiones unilaterales relacionadas con aquel proyecto. Ese respaldo previo debe distinguirse de una ratificación posterior a la crisis. En Concacaf, México apoya al presidente, mientras la dirigencia regional ha criticado su actuación. Presentar a todo el continente americano como un bloque uniforme sería incorrecto.

Entre las federaciones que retiraron su respaldo o anunciaron que no apoyarían su continuidad están Inglaterra, Gales, Alemania, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega, Países Bajos e Irlanda. También figuran Serbia, Grecia, Albania, Croacia y Rumanía. Francia se sumó posteriormente. Fuera de Europa, Jordania manifestó su oposición. Son posiciones federativas, no decisiones de sus gobiernos.

Oceanía ha reclamado una revisión de la gobernanza sin adoptar, en la información consultada, una oposición electoral colectiva. Tampoco corresponde convertir automáticamente las críticas de UEFA o Concacaf en votos asegurados de todos sus miembros. La elección pertenece a las asociaciones nacionales.

Mientras tanto, la UEFA exige respuestas a 42 preguntas sobre decisiones comerciales, remuneraciones y posibles conflictos de interés. Infantino reconoció errores en la tramitación del proyecto retirado. Las adhesiones no sustituyen los documentos necesarios para establecer qué ocurrió y quién autorizó cada paso.

Infantino puede reelegirse. Sus adversarios necesitan una alternativa capaz de conseguir apoyos fuera de Europa; sus aliados deben justificar por qué consideran suficiente su gestión. Ambos tienen la obligación de exigir controles efectivos, independientemente del resultado electoral.

Reflexión final
La FIFA no necesita escoger entre democracia y fiscalización: necesita ambas. Votar por Infantino es una decisión legítima; utilizar ese voto para dar por cerrados los cuestionamientos sería una renuncia a supervisarlo. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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