Hoy: debate presidencial y última oportunidad para los candidatos

Hoy es el debate presidencial y Keiko Fujimori y Roberto Sánchez no solo estarán frente a frente entre ellos. También tendrán delante al verdadero fantasma de esta segunda vuelta: el voto viciado, el voto en blanco, los indecisos y el enorme antivoto que ambos cargan sobre sus espaldas. En una elección marcada por la desconfianza, el debate puede definir más rechazos que adhesiones.

El encuentro organizado por el Jurado Nacional de Elecciones será, probablemente, el último gran cara a cara antes del 7 de junio. Los bloques sobre seguridad ciudadana, democracia y derechos humanos, educación, salud, economía, empleo y pobreza deberían servir para conocer propuestas concretas. Sin embargo, el riesgo es evidente: que el debate se convierta en una guerra de pullas, ataques calculados y frases diseñadas para redes sociales.

Fujimori llega con el peso de un rechazo histórico que vuelve a expresarse en calles, colectivos y movilizaciones. Sánchez llega con dudas sobre su entorno político, su viabilidad económica y las contradicciones de su propio recorrido legislativo. Ambos necesitan convencer a un país que ya no cree fácilmente. No basta con atacar al adversario ni repetir promesas generales; deben explicar cómo gobernarán sin incendiar más la República.

El dato más inquietante es ese amplio sector ciudadano que mira la elección con distancia: votos viciados, blancos, indecisos y electores que no quieren a ninguno. Si ese bloque crece, podría convertirse en el gran ganador moral del debate. Sería una respuesta dura contra una clase política incapaz de producir confianza, estabilidad y esperanza.

Esta noche no ganará necesariamente quien levante más la voz, sino quien logre transmitir serenidad, claridad y respeto por el país. El Perú no espera espectáculo: espera respuestas. Quiere saber cómo enfrentarán la inseguridad, cómo protegerán la democracia, cómo reactivarán la economía y cómo evitarán que el próximo gobierno nazca debilitado desde el primer día.

Keiko Fujimori y Roberto Sánchez tienen una última oportunidad para hablarle a una ciudadanía cansada. Si desperdician el debate en ataques, el voto viciado no será una amenaza: será el veredicto silencioso de un país harto.

Reflexión final
El debate no debe ser un ring. Debe ser una prueba de responsabilidad. Porque esta noche no solo se juega una elección; se juega la poca confianza que todavía le queda al ciudadano en la política peruana. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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