Cáncer de próstata causa más muertes en varones peruanos

El Perú suele indignarse ante la violencia visible, pero guarda un silencio preocupante frente a una muerte silenciosa: el cáncer de próstata. Según la Liga Contra el Cáncer, esta enfermedad causa más fallecimientos en varones peruanos que los homicidios. Cada día mueren más de 10 hombres y, al año, casi 4 mil pacientes pierden la vida. La cifra debería estremecer al país, pero todavía se enfrenta con miedo, vergüenza y desinformación.

El drama no está solo en la enfermedad, sino en llegar tarde. En el Perú se detectan más de 8 mil nuevos casos al año, muchos en estadios avanzados, cuando los tratamientos ya no ofrecen las mismas posibilidades. Desde 2021, los diagnósticos aumentan alrededor de 800 casos cada año, principalmente en hombres de 65 años o más. Además, se estima que uno de cada siete varones será diagnosticado con cáncer de próstata durante su vida.

¿Por qué tantos hombres evitan chequearse? Por prejuicio, temor y una idea absurda de masculinidad que convierte la prevención en tabú. Hay quienes prefieren bromear sobre el examen, ignorar síntomas o postergar la visita al urólogo antes que asumir una verdad elemental: revisarse puede salvar la vida.

La paradoja es dura. En junio se conmemoran el Día Mundial contra el Cáncer de Próstata y el Día del Padre. Se celebra al papá con almuerzos, regalos y mensajes emotivos, pero muchas veces se evita la conversación más importante: su salud. El verdadero homenaje no debería ser solo una corbata, una billetera o una foto familiar, sino una cita médica a tiempo.

La campaña de la Liga Contra el Cáncer busca romper esos sesgos mediante paquetes de detección accesibles que incluyen ecografía, PSA, exámenes de laboratorio y consulta especializada. Es una oportunidad concreta para pasar del discurso afectivo a la prevención real.

El cáncer de próstata no espera a que el orgullo masculino madure. Avanza mientras se posterga el chequeo, mientras se minimizan señales y mientras la prevención sigue siendo conversación incómoda.

Reflexión final
Cuidarse no debilita a nadie. Lo verdaderamente frágil es creer que la salud puede defenderse con silencio. En un país donde esta enfermedad mata a miles de varones, hacerse un chequeo no es miedo: es responsabilidad, amor propio y valentía.

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