A pocos días de la segunda vuelta presidencial, la pregunta ya no es solo por quién votar, sino cuánto costará no hacerlo. El Jurado Nacional de Elecciones recordó que los ciudadanos que no acudan a sufragar o no cumplan su deber como miembros de mesa deberán pagar multas. En una elección marcada por el rechazo y la desconfianza, la obligación electoral llega con recibo incluido.
El voto sigue siendo obligatorio para los peruanos entre 18 y 69 años. Quienes no asistan a las urnas pagarán una multa según la condición socioeconómica del distrito registrado en su DNI. En distritos considerados “no pobres”, la sanción será de S/ 110. En distritos “pobres”, S/ 55. Y en zonas de “pobreza extrema”, S/ 27.50.
El golpe económico será mayor para quienes fueron designados miembros de mesa y no cumplan esa responsabilidad. En ese caso, la multa asciende a S/ 275. Es decir, faltar a una función clave para instalar y cerrar correctamente la jornada electoral cuesta más que no votar.
La norma busca garantizar participación y orden, pero también deja una ironía difícil de ignorar: el Estado sanciona al ciudadano que no cumple con votar, mientras la política rara vez paga con la misma dureza por incumplir promesas, deteriorar instituciones o empujar al país a elegir entre el miedo y el rechazo.
Además, la semana electoral llega con restricciones: prohibición de encuestas, suspensión de propaganda política, ley seca y limitaciones cerca de los locales de votación. Todo está diseñado para proteger el proceso. Pero ninguna norma puede ocultar el problema central: muchos ciudadanos acudirán a votar más por obligación que por convicción.
No votar tendrá un costo económico. No cumplir como miembro de mesa, también. Pero el costo más alto sigue siendo político: llegar a una elección donde millones cumplen con la ley, aunque no necesariamente crean en quienes buscan gobernarlos.
Reflexión final
El domingo, el ciudadano deberá cumplir con el país. Sería justo que, algún día, la política también cumpla con el ciudadano. Porque una democracia no se sostiene solo con multas, sino con confianza, respeto y opciones dignas de ser elegidas. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
