La OMS alerta de una “prepandemia silenciosa” en el Perú

La Organización Mundial de la Salud volvió a lanzar una advertencia que debería sacudir a gobiernos y sistemas sanitarios: el planeta enfrenta pandemias cada vez más frecuentes y peligrosas. En el caso peruano, la preocupación es aún mayor. Especialistas advierten que el país ya atraviesa una “prepandemia silenciosa”, marcada por el avance simultáneo de enfermedades infecciosas, hospitales colapsados y una alarmante fragilidad sanitaria que el Estado parece incapaz —o poco dispuesto— a enfrentar con seriedad.

El Perú no llega preparado a esta nueva alerta global. Llega agotado, fragmentado y con heridas que nunca terminaron de cerrarse tras el COVID-19. Mientras otros países fortalecieron sus sistemas de salud después de la pandemia, aquí seguimos atrapados entre hospitales saturados, centros de salud sin equipamiento y regiones enteras donde enfermarse todavía depende más de la suerte que de la atención pública.

La situación actual ya ofrece señales preocupantes. El dengue alcanzó cifras históricas, el sarampión reapareció por la caída en la vacunación, la leptospirosis avanza en zonas con desagües colapsados y la malaria sigue golpeando territorios olvidados. Todo ocurre al mismo tiempo, mientras el Estado responde con comunicados, mesas técnicas y promesas que rara vez llegan a traducirse en prevención real.

El problema de fondo es estructural. El sistema sanitario peruano sigue dividido entre Minsa, Essalud, sanidades militares y sector privado, sin verdadera coordinación. La pandemia dejó en evidencia ese caos, pero seis años después el país continúa improvisando. La atención primaria sigue debilitada, faltan especialistas, las camas UCI son insuficientes y miles de establecimientos funcionan con infraestructura deteriorada.

A ello se suma un fenómeno equiparable de peligroso: la desinformación. La caída en las coberturas de vacunación refleja no solo el avance de grupos antivacunas, sino también el fracaso del Estado para recuperar la confianza ciudadana. Cuando el miedo reemplaza a la ciencia, las enfermedades encuentran el camino libre.

La advertencia de la OMS no es un ejercicio de alarma exagerada. Es un llamado urgente para un país que ya vivió una tragedia sanitaria y que, pese a ello, parece repetir los mismos errores.

Reflexión final
La próxima pandemia no encontrará al Perú desprevenido por falta de advertencias, sino por exceso de indiferencia. Porque cuando un país normaliza hospitales colapsados, vacunación insuficiente y abandono sanitario, la emergencia deja de ser una posibilidad futura y se convierte en una crisis permanente que avanza en silencio. (Foto: lacajanegra.blog).

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