El Perú vuelve a demostrar que su potencial agroexportador no se limita a vender productos frescos o materias primas. Entre enero y abril de 2026, el país exportó 9.986.714 kilos de pasta de tomate procesada por un valor FOB de US$ 7.015.574, consolidando a Italia, Ecuador y otros mercados como destinos relevantes para este producto agroindustrial. La cifra confirma una tendencia positiva: el país avanza hacia una oferta exportable con mayor valor agregado.
El desempeño de la pasta de tomate peruana debe leerse como una señal alentadora para la industria nacional. Ecuador lideró las compras con US$ 1.294.465, seguido por Italia con US$ 1.184.678. También figuran Costa Rica, Brasil, Venezuela, Alemania y Jamaica, lo que evidencia una demanda diversificada entre América Latina y Europa. Esta presencia internacional permite observar que el producto peruano no solo compite por volumen, sino también por capacidad industrial, calidad de procesamiento y adaptación a mercados exigentes.
Un dato especialmente relevante es que el 100% de las exportaciones fue realizado por Icatom S.A., empresa peruana especializada en el procesamiento industrial de tomate y derivados alimenticios. Este liderazgo empresarial demuestra que existen capacidades instaladas, conocimiento técnico y experiencia exportadora en el país. Sin embargo, también abre una reflexión necesaria: el sector tiene espacio para atraer nuevas inversiones, incorporar más actores productivos y fortalecer una cadena agroindustrial más amplia, competitiva y sostenible.
La evolución del negocio no es casual. Durante 2025, las exportaciones peruanas de pasta de tomate alcanzaron 30,4 millones de kilos por un valor cercano a US$ 27 millones. Estos resultados muestran que la agroindustria peruana puede crecer cuando combina producción agrícola, tecnología, procesamiento, logística y visión internacional. En un mercado global cada vez más interesado en alimentos transformados, seguros y de origen confiable, el Perú cuenta con una oportunidad estratégica para posicionarse mejor.
La pasta de tomate procesada representa mucho más que una línea de exportación. Es una muestra concreta de cómo el país puede generar valor agregado, empleo, competitividad y presencia internacional mediante una agroindustria moderna.
Reflexión final.
El futuro empresarial del Perú no está solo en producir más, sino en transformar mejor. Exportar pasta de tomate es también exportar capacidad, innovación y confianza. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
