En cuatro años no se perforó un solo pozo exploratorio en el Perú

El Perú consume petróleo todos los días, pero ha dejado de buscarlo. Según expertos citados en el foro Perú: Futuro Energético de La República, en los últimos cuatro años no se perforó un solo pozo exploratorio en el país. Cero. Mientras Colombia perfora alrededor de 80 pozos al año, el Perú parece haber confundido transición energética con parálisis administrativa.

La cifra debería disparar todas las señales de advertencia. El país consume aproximadamente 265.000 barriles diarios y produce apenas 30.000. La diferencia se importa. Es decir, buena parte de nuestra movilidad, industria, comercio y economía depende del precio internacional, de conflictos externos y de decisiones que no se toman en Lima. Somos consumidores intensivos, pero productores cada vez más diminutos.

Sin exploración no hay descubrimientos. Sin descubrimientos no hay nuevas reservas. Sin reservas, la producción cae. Y cuando la producción cae, el país paga más, depende más y decide menos. No es ideología: es aritmética energética. El problema es que esa aritmética parece no haber llegado al debate político, donde abundan frases rimbombantes y faltan planes concretos.

El problema no es únicamente geológico. Es político, regulatorio e institucional. La permisología, los cambios de criterio, la inseguridad jurídica y los vaivenes sobre el rol de Petroperú han convertido la exploración en una carrera de obstáculos. El resultado es preocupante: un país con potencial petrolero que se comporta como si no necesitara petróleo, mientras importa la mayor parte de lo que consume.

También se repite una frase cómoda: “el petróleo ya va de salida”. Suena moderno, pero no alcanza para gobernar. La transición energética es necesaria, sí, pero no se construye negando la realidad. Hoy el Perú sigue dependiendo mayoritariamente de combustibles fósiles. Pretender que podemos abandonar la exploración de un día para otro es ofrecer ilusiones engañosas mientras se compra combustible caro en el exterior.

El próximo gobierno debe colocar la seguridad energética en el centro del debate nacional. Se necesita una política de Estado: exploración responsable, reglas claras, respeto ambiental, inversión privada, fortalecimiento institucional y decisiones técnicas, no caprichos políticos ni discursos de campaña.

Reflexión final
Cuatro años sin perforar un solo pozo no es prudencia: es abandono. Y un país que no explora sus recursos termina explorando su dependencia. El Perú no puede seguir administrando el presente como si el futuro fuera un trámite. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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