Etnocacerista que salió de prisión acompañó a Sánchez en Huaral

La campaña presidencial no solo se mide por discursos, propuestas y mítines. También se mide por las compañías que rodean a los candidatos. Por eso resulta preocupante que José Jorge Chávez Romero, alias “Payasito”, investigado por la Fiscalía como presunto cabecilla de la organización “Los Intocables de Huacho”, haya aparecido junto a Roberto Sánchez en una actividad política en Huaura apenas una semana después de salir de prisión.

El hecho no puede ser despachado como una simple foto incómoda. Chávez Romero fue detenido en diciembre pasado durante el megaoperativo “Los Intocables del Norte Chico” y estuvo bajo prisión preventiva por presuntos delitos vinculados a organización criminal, falsedad ideológica, cohecho, tráfico de influencias y lavado de activos. Aunque la justicia revocó la prisión preventiva y dispuso comparecencia restringida, el caso sigue siendo políticamente delicado.

Roberto Sánchez y Juntos por el Perú tienen derecho a aclarar que esta persona no integra su seguridad ni su equipo de campaña. Pero esa explicación no basta. En una elección presidencial, la seguridad, los filtros y las cercanías importan. Un candidato que aspira a gobernar el país no puede permitir que personajes con investigaciones graves aparezcan a su lado como si fueran parte natural del paisaje proselitista.

El episodio es todavía más sensible porque Chávez Romero tuvo vínculos políticos previos con el etnocacerismo y con espacios cercanos a Antauro Humala. En un contexto donde se ha mencionado que sectores etnocaceristas podrían brindar protección a Sánchez en campaña, la presencia de un investigado recientemente excarcelado en un mitin no es un detalle menor: es una señal de alarma.

La política peruana tiene una peligrosa costumbre: normalizar lo irregular hasta que el escándalo se vuelve rutina. Hoy se habla de “acercamientos casuales”, mañana de “simpatizantes espontáneos” y después nadie asume responsabilidad cuando las campañas se contaminan de sombras, intereses y presencias inexplicables.

Sánchez debe dar explicaciones claras y adoptar medidas firmes. No basta decir que no hubo vínculo. Debe demostrar que su campaña no será refugio, vitrina ni zona gris para personas sometidas a investigaciones graves.

Reflexión final
El país merece candidatos rodeados de equipos transparentes, no de presencias que obligan a sospechar. En política, las compañías también comunican. Y cuando una foto genera más preguntas que respuestas, la ciudadanía tiene derecho a exigir claridad antes de entregar su voto. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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