Cuando sube el pan, no sube solo un producto: sube la preocupación en millones de hogares. El gremio panadero ha advertido que el elevado costo de los insumos podrÃa obligar a incrementar precios e incluso poner en riesgo el cierre de emprendimientos minoristas. En un paÃs donde el desayuno popular depende de unos cuantos panes sobre la mesa, esta alerta no es menor: es una señal directa de deterioro económico.
El pan, ese alimento cotidiano que acompaña madrugadas, loncheras y cenas sencillas, se ha convertido en termómetro de la crisis. Harina, trigo, levadura, manteca, electricidad, transporte, alquileres y combustibles han ido acumulando presión sobre las panaderÃas. El problema es simple, aunque el Estado suele explicarlo con tecnicismos: producir cuesta más y vender al mismo precio se vuelve cada vez más difÃcil.
El presidente de la Asociación Peruana de Empresarios de la PanaderÃa y la PastelerÃa, Pio Pantoja, ha advertido que muchas panaderÃas atraviesan una situación crÃtica por el aumento de costos, la escasez de mano de obra especializada, la inseguridad y la caÃda del consumo. En otras palabras, el panadero ya no solo amasa masa; también amasa incertidumbre.
Lo irónico es que mientras las autoridades hablan de estabilidad y reactivación, el pequeño empresario hace cuentas con lápiz rojo. Cada saco de harina más caro, cada recibo de luz más alto y cada subida del combustible terminan empujando el precio final. Y cuando el pan sube, el impacto no lo siente primero el poderoso inversionista, sino la familia que calcula cuántas unidades puede comprar para el desayuno.
El legado de desgobiernos, promesas incumplidas y falta de previsión económica ha terminado entrando hasta la panaderÃa del barrio. Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jerà y ahora José Balcazar forman parte de una cadena polÃtica que no logró dar estabilidad suficiente a los microempresas ni confianza real al ciudadano. La crisis no se queda en Palacio: llega candente, cara y envuelta en papel.
Si el precio del pan sube, no será por capricho del panadero. Será consecuencia de insumos encarecidos, costos operativos asfixiantes y una economÃa que sigue golpeando a quienes producen y consumen.
Reflexión final
El pan es básico, pero su crisis dice mucho. Cuando incluso lo cotidiano empieza a encarecerse, el paÃs debe entender que el problema ya no está en la vitrina de la panaderÃa, sino en la falta de conducción económica y polÃtica. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
