Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra
Qué curiosa paradoja la del Perú: mientras el país se desangra entre extorsiones, hospitales a medio construir y terremotos esperando turno, en Palacio de Gobierno la calculadora presidencial está que echa humo… pero no precisamente para sumar soluciones.
Porque si algo ha quedado claro esta semana es que Dina Boluarte tal vez no tenga un plan de gobierno, pero sí tiene clarísimo su plan financiero personal.
Vamos a los números, que son más honestos que muchos discursos políticos. Hasta hace nada, la presidenta ganaba S/16,000 al mes. Un salario nada despreciable, aunque claro, insuficiente para quien carga en sus hombros el peso de la patria… y las joyas, y los viajes, y los Rolex, dicen algunos.
Pero ahora, gracias al Ministerio de Economía y Finanzas, su salario trepará a S/35,568. Más del doble. Un aumento digno de aplauso, siempre que se lo hubiera ganado con resultados, planes o algo que se le pareciera.
Hagamos cuentas. Entre sueldo mensual, gratificaciones en julio y diciembre y el famoso bono escolar, Boluarte embolsará en el último año de su mandato más de medio millón de soles. Solo en diciembre de 2025, por ejemplo, recibirá S/51,568 entre sueldo y gratificación. Y en julio de 2026, se llevará S/71,136 para cerrar con broche de oro.
Pero no nos quedemos ahí. Sumemos lo que ha ganado desde que asumió la presidencia en diciembre de 2022. Infobae ha calculado que, hasta mayo de este año, la presidenta ya ha cobrado S/558,040. A eso se le añaden los S/569,088 que ganará hasta julio de 2026. Resultado final: S/1 millón 127 mil 528 en sueldos, gratificaciones y bonificaciones varias.Un millón ciento veintisiete mil soles. Y eso solo por el sueldo base. Sin contar viáticos, escoltas, vuelos en avión presidencial, hoteles cinco estrellas ni otros cariñitos del Estado.
Y mientras tanto, ¿qué hace el país para merecer tanto despilfarro?. No hay plan frente a la inseguridad que ya es terrorismo urbano, no hay solución para los hospitales sin médicos ni medicinas, y el sistema de alerta sísmica sigue siendo una quimera. Eso sí, hay spots televisivos con frases motivacionales y fotos de la presidenta poniendo la primera piedra en obras que nunca terminan.
Es evidente que Boluarte será recordada como la presidenta del millón. Y no precisamente del millón de aplausos o de obras culminadas, sino del millón de soles que habrá ganado gobernando un país en piloto automático y solo con el 2% de aceptación de la población. Suena cruel, pero no deja de ser verdad: en el Perú, la única economía que crece sin recesión ni sobresaltos es la economía presidencial.
Reflexión Final
Tal vez por eso los ciudadanos están cada vez más hartos y más escépticos. Porque mientras doña Dina cobra puntualmente sus S/35,568 al mes, las familias peruanas siguen haciendo magia para llenar la olla.
Así que ahí lo tienen: una presidenta sin plan de gobierno, pero con plan de ahorros sólido y bien financiado. El Perú puede seguir tambaleándose entre terremotos y extorsiones, pero al menos en Palacio de Gobierno, las cuentas cuadran de maravilla.
¿Y después de todo esto?. Bueno, quizá Boluarte nos sorprenda y presente, al fin, su plan de gobierno… justo después de cobrar su último cheque.
