Ocho proyectos de ley para anular aumento de sueldo presidencial

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

Hay días en que el Perú parece un experimento social diseñado para medir cuánta paciencia puede tener un pueblo. Hoy es uno de esos días. Porque mientras los hospitales no tienen medicinas, las ollas comunes claman por arroz y los extorsionadores cobran cupos en cada esquina, en Palacio de Gobierno alguien decidió que la presidenta Dina Boluarte necesita ganar el doble.

Y si eso no fuera ya un exceso, tenemos un Congreso entero convertido en un circo, presentando —hasta el momento— ocho proyectos de ley para anular el aumento. ¡Ocho!. El país está incendiado y nuestros ilustres padres de la patria se han encontrado ocupadísimos, pero no precisamente en gobernar.

Porque claro, Dina subió su sueldo de S/ 15,600 a S/ 35,568. Y con eso, se ha convertido en la segunda presidenta mejor pagada de Sudamérica, solo detrás de Uruguay. Superando a Boric, Petro, Lula, Milei, y hasta a Maduro. Sí, Dina gana más que todos ellos… aunque ninguno tiene apenas un 2 % de aprobación.

Y es aquí donde empieza la tragicomedia nacional. Ruth Luque lo dijo sin rodeos: “Es un descaro absoluto”. Y tiene razón. El aumento presidencial es tan impopular que ha logrado algo casi milagroso: unir a congresistas que no se ponen de acuerdo ni para votar el color de las cortinas del hemiciclo.

Silvana Robles, Sigrid Bazán, Jaime Quito, Édgard Reymundo, Alfredo Pariona, Guillermo Bermejo, Elías Varas y Margot Palacios han presentado proyectos de ley para tumbarse el incremento. Sus argumentos van desde lo legal —el límite de 10 Unidades Remunerativas del Sector Público— hasta lo ético y político: “No se puede premiar a una presidenta que tiene niveles de aceptación tan bajos que rozan el margen de error.”

Y tienen razón. Porque mientras Dina gana S/ 35,568, casi 10 millones de peruanos viven en pobreza, ganando lo que la presidenta recibe en una hora de trabajo. Mientras tanto, el gobierno intenta justificarlo con tecnicismos, tablas comparativas internacionales y discursos sobre “alinear sueldos”. Como si el hambre y la rabia popular pudieran resolverse con cuadros de Excel.

Pero la joya de la corona llega con la Comisión de Fiscalización, que ha citado a Boluarte para que explique su aumento. Una cita que podría ser histórica… o un monumental show mediático que no pase de ser un saludo a la bandera. Porque, como bien dijo Ruth Luque, “muchos congresistas expresan indignación de día… y se olvidan de votar de noche.”
Nada ilustra mejor la desconexión del gobierno que este aumento de sueldo presidencial. No es solo el monto, es el momento. Un momento en que el país está en crisis y donde la gente está contando monedas para llegar a fin de mes. En un país con 2 % de aprobación presidencial, aumentarse el sueldo es más que una mala decisión política: es una bofetada a la realidad.

Reflexión Final
Presidenta Boluarte, ni S/ 35,568, ni tablas comparativas, ni decretos supremos comprarán lo que perdió hace tiempo: legitimidad.

Y a nuestros congresistas: ocho proyectos de ley suenan muy bien… hasta el momento de votar. Porque ahí es cuando la memoria flaquea, aparecen enfermedades súbitas y se multiplican las excusas.

Mientras tanto, en las calles, los peruanos seguirán contando soles y preguntándose: ¿Cuánto más nos va a costar mantener a un gobierno que se sube el sueldo mientras el país se cae a pedazos?.

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