“Entrevista exclusiva”: José “Pepe” Mujica habla de Dina Boluarte

Por el Capibara

El expresidente uruguayo desmenuza, sin anestesia ni diplomacia, la presidencia peruana y su desgobierno. Hay semanas en que el Perú parece un país atrapado en una tragicomedia sin fin: bandas criminales dictan sus propias leyes, la minería ilegal devora la Amazonía, la desnutrición infantil crece como plaga silenciosa… y mientras tanto, la presidenta Dina Boluarte desfila con cirugías nuevas, joyas relucientes y un Rolex que marca la hora exacta… de no hacer nada.

En semejante escenario, La Caja Negra decidió llamar a quien no necesitó relojes de lujo ni bisturíes para ser líder: José “Pepe” Mujica, el expresidente uruguayo, hombre de campo, austero y brutalmente honesto.

Hoy, desde su eterna chacra, Mujica se suelta el cinturón y habla sin piedad de Dina Boluarte, de su vacío de poder, y de un país que, según él, está en piloto automático… pero hacia el abismo.

El Capibara: Don Pepe, gracias por aparecer en estos tiempos oscuros. Usted, que gobernó con una mano en el arado y la otra en los asuntos de Estado, ¿qué siente al ver a Dina Boluarte exhibiendo relojes caros, joyas y cirugías, mientras su pueblo se hunde?.

Pepe Mujica: Mirá, Capibara… me da bronca. Y me da pena. Porque el poder no es para adornarse, es para cargar con las desgracias del pueblo. Una presidenta con 3% de respaldo que anda más preocupada por su rostro que por el país, está gobernando para el espejo, no para los peruanos. Gobernar es sacrificio, no pasarela. No me jodan con la modernidad ni con el cuento de la autoestima: un presidente tiene que tener la autoestima de su pueblo, no la propia. Y si el pueblo está jodido, no hay Rolex que valga.

El Capibara: Se dice que el gobierno peruano está en piloto automático. ¿Qué significa eso para usted?

Pepe Mujica: Significa que el Perú es como un barco a la deriva, sin capitán y con agua entrando por todos lados. El piloto automático no sirve si el barco se está hundiendo. Y acá, entre la criminalidad, la miseria, los colegios cayéndose a pedazos y los hospitales sin gasas… no se necesita piloto automático, se necesita timón firme. Pero la señora presidenta está más ocupada en taparse las ojeras que en tapar los baches del país. Y eso, Capibara, es una traición al pueblo.

El Capibara: Dina Boluarte es considerada la presidenta más impopular del planeta. ¿Por qué cree que se ha llegado a esto?.

Pepe Mujica: Porque la gente se cansa de que la gobiernen fantasmas. Y Dina Boluarte es un fantasma en Palacio: aparece solo para las fotos, para las cintas, para las ceremonias. Pero nunca aparece donde el pueblo la necesita. Cuando los niños están desnutridos, cuando los delincuentes gobiernan las calles, cuando la minería ilegal envenena los ríos… ¿dónde está la presidenta?. En el quirófano, o eligiendo su próximo vestido para la foto. Eso es lo que la hace impopular: su silencio y su frivolidad.

El Capibara: Mientras tanto, el Perú está tomado por organizaciones criminales. ¿Qué reflexión le merece eso?.

Pepe Mujica: Que el Perú ya no está gobernado por políticos, sino por bandas. Y el silencio de Palacio lo demuestra. Las mafias cobran cupos, amenazan, matan… y el gobierno sigue posando como si nada. Lo más peligroso es que la gente empieza a creer que los criminales tienen más autoridad que el Estado. Y cuando eso pasa, Capibara, un país deja de ser república y se convierte en botín de guerra. Mientras tanto, la presidenta sigue luciendo su reloj nuevo. Es un insulto.

El Capibara: ¿Y la minería ilegal?.

Pepe Mujica: La minería ilegal es la mayor traición a la patria. Devora la selva, envenena los ríos, financia el crimen… y sin embargo, nadie en el gobierno se atreve a meterle mano. ¿Por qué?. Porque tienen miedo o porque están untados. Un presidente digno da la cara, se juega el pellejo y enfrenta a los que destruyen su tierra. Pero acá, la señora Boluarte prefiere gastar en bisturí antes que gastar su coraje. Esa es la diferencia entre gobernar y decorarse.

El Capibara: ¿Ve usted alguna voluntad política real en el gobierno para resolver estos problemas?.

Pepe Mujica: Ninguna, Capibara. Cero. Veo a una presidenta dedicada a su imagen, no a su gente. Su gobierno es un gabinete de protocolo. Son figurantes en una obra vacía. Hablan de estabilidad, pero es la estabilidad de la resignación. Mientras tanto, el país se pudre, y la señora sigue anunciando inauguraciones. La realidad le queda incómoda. Prefiere la alfombra roja.

El Capibara: La presidenta habla de “estabilidad”. ¿Usted lo cree?.

Pepe Mujica: Estabilidad… ¿de qué?. ¿Del silencio?. ¿Del abandono?. ¿Del miedo?. Que no haya cambios de presidente cada seis meses no significa que haya gobernabilidad. Hoy el Perú está estable en el desastre. La presidenta puede tener el sillón, pero ya perdió al pueblo. Y un gobernante sin pueblo es como una carcasa vacía: luce bien, pero está hueca.

El Capibara: Si pudiera decirle una sola frase a Dina Boluarte, ¿cuál sería?

Pepe Mujica: Le diría: “Señora, el poder no es para verse linda. Es para ensuciarse las manos. Si no está dispuesta a sufrir por su pueblo, deje el lugar. Porque el Perú no necesita a una modelo con Rolex. Necesita a alguien con coraje y con lágrimas en los ojos cuando ve a un niño con hambre. Y si no lo siente, entonces nunca fue presidenta, solo fue una actriz en un papel que le quedó gigante.”

Pepe Mujica no vino a endulzar nada. Vino a decir lo que el pueblo murmura y lo que en Palacio nadie se atreve a decir en voz alta: que el Perú no se gobierna desde el quirófano ni desde la joyería. Que mientras Dina Boluarte brilla para las cámaras, el país se hunde. Y que el verdadero lujo de un presidente no es su reloj, sino su compromiso.

Antes de volver a su eterna chacra, Mujica me dejó una frase que retumba como campana: “Un pueblo puede perdonar errores, pero no perdona que lo desprecien. Y un gobernante que vive entre bisturíes mientras su pueblo sangra, está despreciando a su gente.”

Desde el Perú, donde el bisturí corta más que las decisiones políticas, se despide El Capibara, periodista silvestre, libre y sin dueño. Hoy habló Pepe Mujica. Mañana —si los flashes se apagan y la dignidad vuelve— quizá hable el pueblo.

Nos reencontramos en la próxima entrega de La Caja Negra, donde las verdades no se operan: se dicen.

Lo más nuevo

Artículos relacionados