Erick Osores: una historia de lucha, coraje y superación

Hoy me toca escribir una de esas columnas que uno desearía nunca tener que escribir. Porque hay noticias que no duelen solo al protagonista, sino también a todos los que, de una u otra forma, hemos caminado cerca de su historia profesional.

Erick Osores —comentarista deportivo, voz inconfundible de América Televisión— acaba de compartir una noticia dura, de esas que estremecen: no será posible, al menos por ahora, la operación que le permitiría volver a abrir su ojo izquierdo.

Él mismo lo dijo, con la entereza serena de quien no le huye a la verdad: “Toca ponerle cara a esto. Pero mi ojo no volverá a abrir. Vamos a darle.”

Y ahí estaba, como siempre: directo, valiente, sin victimismos. Con esa mezcla de tristeza contenida y coraje firme que solo brota de los que han aprendido a levantarse incluso cuando el suelo se tambalea.

Somos muchos los que seguimos sintiendo un nudo en la garganta, pero también un profundo respeto. Porque si algo ha dejado claro Erick en este momento, es que no se rinde. Que, aun cuando la vida decide cambiarle el guion, él sigue con la misma pasión de siempre.

Y lo más admirable es que, a pesar de todo, Erick no se ha detenido ni un solo instante. Sigue trabajando. Sigue haciendo lo que ama. Sigue poniéndole voz a cada historia del fútbol. Lo hace con la misma entrega, con la misma energía, con la misma lucidez que siempre lo ha caracterizado. El periodismo deportivo sigue siendo su casa, su cable a tierra, su forma de estar vivo.

Lo escucharemos esta semana, la próxima y la que sigue. Porque el fútbol no se detiene, y él tampoco. Y mientras él siga hablando, nosotros seguiremos escuchándolo. Con más atención. Con más admiración. Porque ahora su voz no solo informa: inspira.

Te llamaste “pirata” con una sonrisa irónica, y nos arrancaste otra a nosotros. Porque eso haces, Erick: conviertes la herida en símbolo, la adversidad en relato. Tienes esa rara capacidad de transformar el golpe en impulso y el miedo en enseñanza.

Y quién sabe… en tres meses, tal vez la medicina nos regale una buena noticia. Estoy atento. Estaremos atentos. Porque también creemos. Porque también tenemos fe. Porque sabemos que la vida, de vez en cuando, sabe sorprender a quienes no dejan de luchar.

Tienes una tribuna enorme, Erick. Una que no necesita cámaras ni estadios. Una tribuna hecha de respeto, de cariño, de gratitud. Una tribuna que no se borra con el tiempo, porque está escrita en la memoria emocional de quienes te han acompañado durante años.

La historia de Erick no es solo la de un periodista enfrentando un revés médico. Es la de un hombre que, aun herido, sigue en pie. Que no se calla. Que no se esconde. Que sigue escribiendo su historia frente a las cámaras, detrás de los micrófonos, en cada palabra que le regala al fútbol.

Gracias por recordarnos que incluso en los días grises se puede vivir con pasión. Gracias por enseñarnos que la vida, aún con sus golpes, puede seguir siendo maravillosa.

Edwin Gamboa, Fundador de la Caja Negra

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