Estafas a través de llamadas: tres palabras que nunca debes decir

Por Edwin Gamboa. Fundador Caja Negra.

Mientras el país es asaltado por bandas organizadas desde prisiones, call centers ilegales y hasta desde oficinas estatales sin reacción alguna, la presidenta Dina Boluarte sigue ocupada atribuyéndose milagros económicos que no le pertenecen. El crimen avanza como Wi-Fi libre y el gobierno responde con silencio o, peor aún, con indiferencia. En este escenario, el “fraude del sí” se consolida como otra estafa más en un país donde ya nadie distingue entre extorsión y gestión pública.

La nueva joya de la corona criminal se llama “fraude del sí”. Una llamada, una palabra, un clic, y listo: un ciudadano más estafado, una cuenta vacía, un contrato activado sin saberlo. ¿El arma? Una simple grabación de voz. ¿El campo de batalla? Tu celular. ¿El enemigo? No solo el delincuente tras las rejas, sino también un Estado que no hace nada para prevenirlo.

Mientras en otros países se lanzan campañas informativas, plataformas de denuncia y estrategias de ciberseguridad ciudadana, en el Perú tenemos lo de siempre: ministros decorativos, una presidenta muda frente a la criminalidad y un Congreso más preocupado por blindar a sus “colegas” que por proteger a los votantes. Que te roben desde una prisión parece no ser un problema si la prioridad es sobrevivir políticamente hasta el 28 de julio de 2026.

Los estafadores no duermen. Ya no piden tu número de cuenta, ahora se conforman con tu voz. Un “sí”, un “hola” o un “aló” bastan para activar servicios a tu nombre o autorizar pagos que tú jamás solicitaste. Mientras tanto, las prisiones peruanas se han convertido en call centers del crimen, donde la única llamada que no sale es la del Gobierno para hacer algo al respecto.

El “fraude del sí” es la versión digital del viejo cuento del tío, pero con Inteligencia Artificial y respaldo carcelario. ¿Y el Ejecutivo? Ausente. ¿El Ministerio del Interior? Silencio. ¿PromPerú? Bien gracias, ellos siguen en TikTok vendiendo ponchos y ceviche gourmet. ¿Campañas masivas de prevención? Solo en los discursos. Mientras tanto, los peruanos siguen respondiendo el teléfono y diciendo “sí”… creyendo que están hablando con el banco, cuando en realidad están hablando con el sistema penitenciario.

El fraude del “sí” no solo es una estafa, es un símbolo de cómo la delincuencia avanza con más estrategia que el Estado. Las cárceles son oficinas operativas del crimen y el Ministerio del Interior apenas se entera. ¿Prevención? Cero. ¿Educación digital? Ni en el radar. ¿Campañas públicas? Solo para promocionar logros inexistentes. La única política clara es la de mirar para otro lado.

Reflexión final
En un país tomado por bandas —políticas, criminales o ambas—, el “sí” más peligroso no es el que das por teléfono, sino el que das con tu silencio. El gobierno calla, y eso también es una forma de complicidad. Hasta que no digamos “no” como sociedad, el Estado seguirá sin contestar… y los delincuentes seguirán llamando. Total, saben que nadie les va a colgar.

Lo más nuevo

Artículos relacionados