2025: Exportaciones de café peruano crecen más de 43%

Foto: Comex Perú

El café peruano está viviendo un año de consolidación empresarial con impacto social. Entre enero y octubre, las exportaciones alcanzaron US$ 1,321 millones, un crecimiento interanual superior al 43,7%, según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri). Más allá del número, el mensaje es potente: el repunte de precios internacionales y el trabajo sostenido de miles de familias cafetaleras están reforzando el posicionamiento del Perú en un mercado global que valora cada vez más la calidad, el origen y la trazabilidad.

El contexto internacional explica parte del impulso. Entre 2023 y 2025, los precios del café han mostrado una tendencia al alza por factores como problemas de suministro vinculados al cambio climático en grandes países productores (como Brasil y Vietnam), menor disponibilidad de stock y una demanda global que se mantiene firme. En ese escenario, el café arábica llegó a niveles no vistos desde 1977, y el quintal de café convencional se cotizó alrededor de US$ 380 en la Bolsa de Nueva York, reflejando la presión alcista del mercado.

Pero el avance peruano no es un fenómeno aislado ni reciente. En 2024, el país superó los US$ 1,100 millones exportados, con un incremento de más del 33% respecto a 2023, y se acercó al récord de 2022 (US$ 1,224 millones). En 2025, la mayor parte de los envíos se concentra en café sin tostar y sin descafeinar, que supera los US$ 1,318 millones en los primeros diez meses, mostrando que la base exportadora sigue siendo sólida.

Los destinos también hablan de estabilidad: el café peruano llega a 53 países, con Estados Unidos como principal mercado, seguido por Alemania, Bélgica y Canadá. Además, el Perú, junto con Etiopía, destaca como uno de los mayores productores y exportadores de café orgánico, una ventaja competitiva para nichos especializados de alto valor.

En lo productivo, el café se cultiva en 16 regiones, con liderazgo de San Martín, Cajamarca, Junín, Amazonas, Cusco, Huánuco y Pasco, sobre una superficie aproximada de 427 mil hectáreas (2023). Y hay un dato clave para el debate empresarial: el 85% de caficultores son pequeños productores (1 a 5 hectáreas), aunque solo cerca del 30% está asociado, usualmente en cooperativas con mejor capacidad de negociación.

El café peruano avanza con fuerza: crece en valor exportado, diversifica su alcance y refuerza su reputación internacional, apalancado en precios favorables y en una producción que combina diversidad de variedades, calidad y origen.

Reflexión final
El siguiente salto no es solo vender más, sino capturar más valor: asociatividad, asistencia técnica, financiamiento, innovación y sostenibilidad pueden convertir este buen ciclo en una ventaja permanente. Si el mundo busca cafés con historia y responsabilidad, el Perú tiene una oportunidad real de convertir a sus pequeños productores en protagonistas de una competitividad duradera.

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