¿Navidad o Año Nuevo? Lo que más valoran los peruanos en 2025

Cada diciembre, el Perú se divide entre dos emociones complementarias: la calidez de la Navidad y la expectativa del Año Nuevo. Pero, ¿cuál de las dos celebraciones pesa más en el corazón —y en el bolsillo— de los peruanos? Un estudio cuantitativo del Grupo de Investigación de Mercados de la USIL, aplicado a 500 personas en centros comerciales de Lima entre el 28 de noviembre y el 14 de diciembre de 2025, ofrece una radiografía útil para entender prioridades, hábitos de compra y patrones de gasto que muchas veces pasan desapercibidos.

Los resultados sugieren que, en términos de significado, la Navidad mantiene una ventaja simbólica. Un 42,6% de encuestados le otorgó la máxima importancia (10/10) y el 76,6% la asocia principalmente con unión familiar. En otras palabras, la Navidad es percibida como el espacio del encuentro, de la mesa compartida y de las tradiciones que se repiten año tras año. Esa idea se refuerza con un dato adicional: 77,8% considera importante o muy importante el componente religioso. También se celebra mayoritariamente en casa: 51,8% lo hace en su propio hogar y 38,2% en casa de familiares. Incluso la gastronomía confirma continuidad cultural: el pavo domina como plato principal (66,4%).

En consumo, la Navidad moviliza más compras. El 81% planea adquirir regalos y el gasto más frecuente se concentra entre S/200 y S/399 (34%). La mayoría entrega obsequios a 3 o 4 personas (44%). En canales, el centro comercial sigue liderando (75%), pero el avance digital ya es protagonista: 38% compra en línea, lo que evidencia una Navidad cada vez más híbrida entre tienda física, e-commerce y entregas a domicilio.

El Año Nuevo, por su parte, conserva alta valoración emocional, aunque con un perfil distinto. El 36,8% le otorga 10/10 y más del 70% lo puntúa alto, pero su gasto previsto es menor: se concentra entre S/100 y S/199 (35%). Se celebra también principalmente en casa (34,2%), aunque crecen las reuniones y fiestas (27%). Aquí aparece un rasgo cultural clave: las cábalas. El 50% realiza rituales tradicionales (uvas, colores, etc.) y 31% los practica ocasionalmente, mostrando que el Año Nuevo es más “proyecto” y esperanza, más rito de renovación que consumo de regalos. Además, 70% no planea viajar.

En 2025, la Navidad parece ganar en significado familiar y en gasto, mientras que el Año Nuevo se afirma como la fiesta de la renovación, con presupuestos más controlados y protagonismo de rituales.

Reflexión final
Para empresas y marcas, el aprendizaje es valioso: el consumidor peruano no elige una fiesta y descarta la otra; las usa para fines distintos. La oportunidad está en responder con propuestas que respeten ese mapa emocional: Navidad como experiencia familiar (regalos útiles, logística confiable) y Año Nuevo como celebración de propósito (reuniones, bienestar, rituales y nuevos comienzos).

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