(Foto: Perú Retail). El 2025 está siendo un año de señales positivas para el chocolate peruano. En un mercado global donde los consumidores valoran cada vez más la trazabilidad, la sostenibilidad y los productos con identidad de origen, el Perú viene consolidando su presencia con una oferta que combina calidad, innovación y cacao de prestigio internacional. Entre enero y octubre, las exportaciones de chocolate —incluidos los chocolates de taza— superaron los US$ 62 millones, mostrando un desempeño superior al del mismo periodo del 2024 y anticipando un impulso adicional por la campaña de fin de año.
El dato más revelador es que el crecimiento se explica principalmente por el segmento orgánico, alineado con la demanda global por alimentos asociados a bienestar y producción responsable. Los chocolates orgánicos sumaron US$ 33,766 millones, con un avance de 31% frente al 2024, mientras que los chocolates convencionales alcanzaron US$ 28,348 millones y registraron una caída de 5%. Este contraste sugiere una tendencia clara: el valor ya no se define solo por volumen, sino por atributos diferenciadores.
En destinos, Estados Unidos se consolidó como el principal comprador del chocolate peruano, concentrando 45% del total exportado. Los envíos a ese mercado alcanzaron US$ 28,182 millones, con un crecimiento de 28% respecto al año anterior. Canadá ocupó el segundo lugar con US$ 11,118 millones, seguido de Chile (US$ 5,129 millones), Ecuador (US$ 3,517 millones) y Bolivia (US$ 3,357 millones). El top ten se completa con México, Australia, Colombia, Brasil y Países Bajos, una señal de diversificación comercial relevante para un producto con alto potencial de posicionamiento premium.
Un punto interesante para el análisis empresarial es la diferencia entre valor y volumen. Aunque el valor FOB exportado creció 12%, el volumen se redujo 26%. La explicación está en el alza de precios internacionales del cacao y sus derivados, influida por menor producción en países proveedores. En otras palabras, el Perú exportó menos toneladas, pero capturó más valor, lo que refuerza la importancia de escalar con productividad, calidad y marca.
Dentro del portafolio, el chocolate para taza mostró un crecimiento notable: pasó a US$ 374 mil, un salto de 166%, con destinos como Reino Unido y Estados Unidos. Si bien representa solo 0,6% del total, evidencia espacio para diversificar formatos y ocasiones de consumo.
A esto se suma un activo reputacional decisivo: en 2025, el Perú fue reconocido como “Overall Winner” en los International Chocolate Awards, con una tableta elaborada con cacao de Junín. Estos hitos fortalecen el relato de origen y elevan el valor percibido del chocolate peruano en el mundo.
El chocolate peruano crece en valor, gana mercados y se beneficia de una tendencia global hacia lo orgánico y lo premium. El reto es sostener esa competitividad con mayor escala productiva y consistencia exportadora.
Reflexión final
El debate empresarial es prometedor: si el mundo ya reconoce la calidad del cacao peruano, el siguiente paso es convertir ese prestigio en desarrollo para toda la cadena —productores, cooperativas y marcas—, impulsando innovación, certificaciones y posicionamiento para que el “chocolate peruano” sea sinónimo de origen, sostenibilidad y excelencia.
