Amigo de Jerí: fábrica del chino Zhihua Yang bajo escrutinio en Ica

En el Perú, el poder no siempre firma contratos; a veces firma amistades. Y cuando esas amistades se mueven entre cenas nocturnas y capuchas, la alarma no es chisme: es deber cívico. El empresario chino Zhihua Yang, cercano al presidente José Jerí, no solo comparte mesa con el mandatario; también opera una fábrica de cerámicos en Ica que, según múltiples indicios, atenta contra el medio ambiente y la agricultura de uva. Aquí no hablamos de desarrollo, sino de un modelo donde la inversión avanza primero y la ley corre detrás.

La escena de San Borja —Jerí ingresando casi irreconocible a un edificio donde funciona un chifa y varias empresas de Yang— sería anecdótica si no estuviera conectada con un proyecto industrial que toca territorio sensible. En el quinto piso de ese mismo inmueble operan oficinas de Tengda Cerámica Perú SAC, empresa vinculada a Yang, responsable de una planta levantada en Ica sobre un sublote de 30 hectáreas rodeado de fundos agroexportadores de uva. La obra comenzó sin permisos municipales completos ni estudios de impacto ambiental aprobados. Primero se construyó; después se pidió regularizar. Ese orden invertido es la esencia del atropello.

Una planta proyectada para producir más de 1,700 toneladas diarias de cerámicos no es un taller menor: implica consumo intensivo de recursos, emisiones, tránsito pesado y presión sobre suelo y agua. En Ica, donde la uva sostiene empleo, exportaciones y economías familiares, instalar una industria pesada sin controles previos es jugar con un ecosistema frágil. No es “progreso”: es externalizar costos al territorio y a quienes lo trabajan.

Lo más mordaz es la pasividad institucional. El Ministerio de la Producción ya había rechazado evaluar el plan de participación ciudadana porque la obra ya estaba en marcha. Es decir, el Estado no previno; solo reaccionó. Y cuando reacciona tarde, ya no protege: administra el daño. Esa es la constante peruana: permisividad de facto, rigor de papel.

A esto se suma la red de conexiones. Tengda contrató en dos oportunidades a Nicanor Boluarte, hermano de la expresidenta. Semanas después de la cena entre Jerí y Yang, cámaras registraron su ingreso al mismo edificio. Cada pieza aislada puede parecer casual; juntas dibujan un patrón inquietante donde negocios, poder y permisos parecen circular por los mismos pasillos.

No se trata de oponerse a la inversión, sino de exigir que respete normas, comunidades y naturaleza. Si la fábrica de Yang afecta el ambiente y la agricultura de Ica, el Estado no puede responder con silencios, cenas nocturnas ni plazos cómodos: debe fiscalizar, transparentar y sancionar.

Reflexión final
La uva de Ica no vota ni tiene lobby, pero sostiene al país. Si el “amigo chino” de Jerí atenta contra su entorno, el verdadero examen no es empresarial: es democrático. Porque cuando el poder protege relaciones y desatiende territorios, el daño no queda en actas; queda en la tierra que trabajamos todos. (Foto: Infobae).

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