Candidatos plantean eliminar franja electoral por escándalos

La franja electoral se creó para equilibrar la cancha y darle al ciudadano información mínima en un país donde los megáfonos casi siempre tienen dueño. Pero en la campaña 2026, varios partidos han logrado el milagro inverso: convertir un mecanismo público en una ruta de aprovechamiento. No es “un error administrativo”, no es “un problema de comunicación”, no es “un malentendido”: es el viejo deporte nacional de estirar la norma hasta que la ética quede fuera del cuadro.

Los “malos manejos” ya no son rumor: tienen nombres y decisiones. Seis partidos optaron por colocar parte de su publicidad pagada con fondos públicos en Nativa Televisión, medio vinculado a Miguel del Castillo, fundador de Primero La Gente. La lista es clara: Primero La Gente, País Para Todos, Salvemos al Perú, Partido Democrático Federal, Partido de los Trabajadores y Emprendedores (PTE) y el Partido Patriótico del Perú.
¿Casualidad? Cuando el mismo canal concentra montos de múltiples agrupaciones, el problema no es solo “dónde pautan”, sino por qué y con qué criterios se decide usar dinero público de esa manera. El ciudadano no financia campañas para que los partidos experimenten con atajos: financia un mecanismo para competir con reglas, no para buscar “la jugada”.

Y como si el menú no estuviera completo, aparece un caso que retrata el ambiente: Alianza para el Progreso (APP) destinó S/349.882 de su franja electoral a Cosmos TV, canal que —según reportes— fue fundado por la Universidad César Vallejo en los años 2000. La defensa formal es que “desde 2017 no hay vínculo” y que se actuó con “criterios objetivos”. Pero en política, cuando hay dudas razonables, no basta con decir “confíen”: hay que demostrarlo con transparencia, documentación y reglas internas públicas.

¿Y qué hace todavía más grave este cuadro? Que se trata de un mecanismo financiado por el Estado. La ONPE destinó S/80 millones para la franja electoral 2026. Es decir: no hablamos de un gasto privado, hablamos de plata de todos.
Cuando los partidos administran ese dinero como si fuera “presupuesto de campaña propio”, lo que están dinamitando no es la franja: es la confianza pública. Tanto así que ya se reportan investigaciones por presunto mal uso de esos recursos.

Los partidos involucrados —los seis que pautaron en Nativa (Primero La Gente, País Para Todos, Salvemos al Perú, Partido Democrático Federal, PTE y Partido Patriótico del Perú) y el caso de APP con Cosmos TV— han convertido una herramienta de equidad en un motivo de sospecha nacional.
Por eso, no sorprende que candidatos hayan propuesto eliminar o reformar radicalmente la franja: cuando lo público se usa mal, el mecanismo pierde legitimidad.

Reflexión final
Aquí no estamos ante “publicidad electoral”: estamos ante una prueba de carácter. Si con recursos relativamente acotados algunos partidos ya muestran estas maniobras, el país tiene derecho a preguntarse qué harían con presupuestos mayores. La franja no debería morir por diseño; debería morir —si muere— por culpa de quienes la prostituyeron con decisiones opacas. Y si no se elimina, entonces que se endurezca: trazabilidad total, topes por medio, prohibición de conflictos de interés, publicación inmediata de órdenes de pauta. Porque la democracia no se defiende con spots: se defiende con decencia verificable. (Foto: Infobae).

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