El scouting en la Selección Peruana suena moderno, técnico y necesario. Pero también puede convertirse en una elegante cortina de humo. Buscar futbolistas elegibles en Alemania, Dinamarca, Japón, Ecuador, Suecia, Italia o Estados Unidos no está mal. El problema aparece cuando esa búsqueda empieza a parecer más una urgencia desesperada que una polÃtica deportiva integral.
La FPF ha intensificado la captación de jugadores con raÃces peruanas o posibilidades reglamentarias de representar al paÃs. Ahà aparecen nombres como Fabio Gruber, Oliver Sonne, Erick Noriega, Felipe Chávez, Jairo Vélez, Matteo Pérez, Nick Fernández o Alexander Robertson. Algunos pueden cambiar de paÃs; otros requieren cambio de asociación ante LA FIFA. Todo legal, todo válido, todo dentro del reglamento. Pero no todo lo legal es suficiente para construir futuro.
Perú tiene derecho a mirar afuera, pero tiene la obligación de trabajar adentro. Porque el verdadero drama no es que un jugador nacido en Europa quiera vestir la blanquirroja. El verdadero drama es que el fútbol peruano siga dependiendo de hallazgos externos mientras sus divisiones menores sobreviven entre improvisación, abandono, informalidad y falta de infraestructura. Se celebra cada nuevo apellido como si fuera salvación nacional, mientras miles de niños con talento en regiones siguen sin canchas dignas, entrenadores capacitados, nutrición, seguimiento médico ni competencia formativa seria.
El caso Gianluca Lapadula fue potente: llegó, compitió, marcó goles y conectó con la hinchada. Pero convertirlo en receta permanente serÃa un error. No todos serán Lapadula. Algunos elegirán Perú por convicción; otros, porque no tuvieron espacio en otra selección. Y ahà la FPF debe ser cuidadosa: la camiseta nacional no puede convertirse en plan B emocional ni en refugio administrativo.
El scouting internacional debe fortalecerse, sÃ, pero como complemento, no como excusa. Una selección competitiva no se construye solo con pasaportes, genealogÃas o trámites ante LA FIFA. Se construye con planificación, inversión, canteras, torneos juveniles serios, descentralización y una federación que deje de mirar el futuro como emergencia.
Reflexión final.
Buscar peruanos por el mundo puede sumar. Pero si el fútbol peruano no forma peruanos en su propio territorio, el scouting será apenas un parche elegante sobre una herida antigua: la falta de proyecto. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
