Ciencia: La NASA afirma que El Niño está alterando la vida marina

El fortalecimiento de El Niño ya no se observa únicamente en la temperatura del océano o en las alteraciones atmosféricas. También comienza a manifestarse en la base misma de la vida marina. Las observaciones de satélite muestran menos concentración de clorofila en áreas del Pacífico ecuatorial. Esto está relacionado con una reducción del fitoplancton, que son organismos microscópicos clave para mantener gran parte de la cadena alimentaria en el océano.

El mecanismo es conocido. Durante El Niño, los vientos alisios se debilitan y las aguas cálidas superficiales se desplazan y profundizan. Como consecuencia, disminuye el afloramiento de aguas frías provenientes de capas inferiores del océano, ricas en nutrientes indispensables para el crecimiento del fitoplancton. NASA utiliza precisamente la concentración de clorofila como uno de los indicadores para observar dónde estos organismos prosperan o disminuyen.

La importancia del fitoplancton supera ampliamente su tamaño microscópico. Constituye el primer eslabón alimentario para el zooplancton, que posteriormente alimenta peces y otros organismos. Una reducción prolongada puede repercutir sobre aves marinas, mamíferos y recursos pesqueros, aunque la intensidad y extensión de estos impactos dependerán de cuánto dure y cómo evolucione El Niño.

Para el Perú, la atención resulta especialmente necesaria. El sistema de afloramiento de la corriente de Humboldt sostiene una de las zonas pesqueras más productivas del planeta. Cuando las aguas superficiales se calientan y disminuye el aporte de nutrientes, especies como la anchoveta pueden modificar su distribución, desplazarse hacia zonas más profundas o alterar su disponibilidad para la pesca.

El escenario puede intensificarse. NOAA mantiene activa la advertencia de El Niño y sus modelos proyectan que el fenómeno continuará fortaleciéndose durante 2026. El pronóstico oficial de agosto confirma una elevada probabilidad de un episodio muy fuerte hacia finales del año.

La misión satelital PACE representa además una ventaja científica inédita, porque permite analizar con mayor detalle el color del océano y distinguir cambios en distintas comunidades de fitoplancton.

El Niño demuestra nuevamente que un cambio en la temperatura del océano puede desencadenar efectos que atraviesan toda una red ecológica. Observar el fitoplancton es, en cierta forma, vigilar la salud futura del ecosistema marino.

Reflexión final
Los grandes cambios ambientales no siempre comienzan con imágenes espectaculares. A veces empiezan con organismos invisibles al ojo humano. Si disminuye la base de la cadena alimentaria, las consecuencias pueden terminar alcanzando desde los peces hasta las economías que dependen del mar. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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