Diego Elías, tetracampeón: el gigante peruano que merece más

Hay campeones que necesitan grandes reflectores para ser vistos y otros cuya grandeza termina imponiéndose incluso en medio del silencio. Diego Elías pertenece a los segundos. El peruano volvió a coronarse campeón panamericano de squash y alcanzó su cuarto título individual, convirtiéndose en el máximo ganador histórico de la rama masculina del certamen. A los 29 años, ocupa el puesto número 3 del ranking mundial de la PSA y sigue construyendo una trayectoria extraordinaria. Sin embargo, en el Perú su reconocimiento todavía no guarda proporción con la dimensión de lo que ha conseguido.

En Asunción, Paraguay, Elías volvió a demostrar por qué pertenece a la élite. En la final derrotó 3-1 al mexicano Leonel Cárdenas, número 14 del mundo. El comienzo fue adverso: perdió el primer juego 11-9. Pero respondió con la serenidad de quien ha aprendido a convivir con la presión. Ganó los tres siguientes parciales por 11-8, 11-8 y 11-1 y cerró el partido con una autoridad que retrata su madurez deportiva.

El título no es uno más. Diego ya había sido campeón panamericano en 2018, 2023 y 2024. Con esta cuarta corona superó al colombiano Miguel Ángel Rodríguez y quedó solo en la cima histórica del torneo masculino individual. Es, además, la primera medalla del Team Perú en esta edición y una señal poderosa rumbo a los Juegos Panamericanos Lima 2027.

Pero la verdadera dimensión de Elías no termina en el continente. Estar tercero en el mundo significa competir de igual a igual con los mejores jugadores del planeta. Muy pocos deportistas peruanos, en cualquier disciplina, pueden exhibir semejante continuidad internacional.

Y allí aparece una paradoja que merece reflexión. El país dedica enormes espacios, horas de televisión, portadas, presupuestos y conversaciones al fútbol, pese a atravesar una etapa de resultados modestos en el contexto sudamericano. Entretanto, un deportista peruano instalado entre los mejores del mundo continúa recibiendo una exposición comparativamente menor.

No se trata de enfrentar deportes. Se trata de ampliar nuestra mirada.

Diego Elías representa profesionalismo, disciplina, constancia y excelencia. También encarna un mensaje poderoso para los niños y jóvenes: el éxito deportivo peruano no tiene una sola camiseta ni se construye únicamente dentro de un estadio de fútbol. Puede nacer en una cancha de squash, crecer lejos del ruido y terminar colocando al Perú entre las potencias mundiales de una disciplina.

Diego Elías ya no es solamente una figura destacada del squash. Es uno de los deportistas peruanos más importantes de su generación. Sus resultados internacionales, su posición mundial y su tetracampeonato panamericano deberían convertirlo en un referente nacional mucho más visible.

Reflexión final
“Nadie es profeta en su tierra” parece una frase demasiado conocida, pero todavía dolorosamente vigente. Diego Elías sigue ganando mientras el reconocimiento intenta alcanzarlo. Cada victoria suya recuerda que el Perú posee campeones capaces de mirar al mundo de frente. Tal vez lo que falta no sea otro título de Diego, sino que aprendamos finalmente a celebrar en toda su dimensión al extraordinario campeón que ya tenemos. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).

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