Las enfermedades cardiovasculares ya no deben considerarse un problema exclusivo de hombres o de mujeres de edad avanzada. La evidencia reciente muestra que el riesgo está creciendo también entre mujeres jóvenes y que algunos factores específicos de la salud femenina, como los antecedentes del embarazo, merecen mayor atención. La buena noticia es que muchos de estos riesgos pueden detectarse, vigilarse y tratarse de manera oportuna.
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo. La Organización Mundial de la Salud estimó que provocaron 19,8 millones de fallecimientos en 2022. En paralelo, la American Heart Association proyecta que, si continúan las tendencias actuales, cerca del 60% de las mujeres estadounidenses podría presentar hipertensión hacia 2050, mientras que la diabetes y la obesidad también aumentarían de manera importante.
Entre los factores de riesgo más relevantes se encuentran la presión arterial alta, la diabetes tipo 2, el colesterol elevado, el exceso de peso, el tabaquismo, el sedentarismo y el estrés. Pero en las mujeres también debe considerarse la historia reproductiva. La preeclampsia, por ejemplo, se asocia con un riesgo cuatro veces mayor de insuficiencia cardíaca futura y aproximadamente el doble de riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular.
También resulta fundamental reconocer que los síntomas de un problema cardíaco no siempre se presentan de la misma manera. El dolor o presión en el pecho continúa siendo una señal importante, pero las mujeres pueden experimentar con mayor frecuencia falta de aire, cansancio inusual, náuseas, molestias en la mandíbula, el cuello, la espalda o los brazos.
Por ello, la prevención debe comenzar antes de que aparezcan síntomas. Controlar periódicamente la presión arterial, glucosa, colesterol y peso corporal, mantener actividad física regular, evitar el tabaco y adoptar una alimentación equilibrada son medidas que fortalecen la salud cardiovascular. También conviene informar al médico sobre antecedentes de hipertensión gestacional, diabetes gestacional o preeclampsia.
El corazón de la mujer necesita atención durante todas las etapas de la vida. Reconocer sus factores particulares de riesgo permite mejorar la prevención y reducir diagnósticos tardíos.
Reflexión final
Cuidar la salud cardiovascular femenina no debe comenzar cuando aparece una emergencia. Conocer los antecedentes, escuchar las señales del cuerpo y mantener controles médicos periódicos puede convertir la prevención en una herramienta poderosa para vivir más y mejor. (Foto ilustración: lacajanegra.blog).
